Los exportadores ofrecían el viernes entre $ 420 y $ 450 por una tonelada de soja según el costo de flete que involucraba la operación. Los productores tuvieron que vender poco sin poder evitar una nueva caída de casi 4% en las cotizaciones.
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Exactamente hace un año recibían 40% más por el mismo producto. Durante los últimos doce meses llegaron a cobrar hasta 55 por ciento más durante el techo de lo que fue el boom de precios para la oleaginosa. Pero con las bajas registradas últimamente, el valor del grano se aleja también peligrosamente de ser media histórica.
El mercado argentino acompaña, con movimientos espasmódicos ( condicionados por las retenciones y, entre otros motivos, por noticias sobre nuevos gravámenes y costos), la tendencia impuesta por el mercado internacional de Chicago.
• Menor demanda
En Estados Unidos, la soja perdió, también el viernes, hasta 3% debido a una caída en la demanda internacional del producto, a una menor molienda interna y al relativo buen clima en Sudamérica (la Argentina y Brasil), donde los cultivos se encuentran en plena evolución.
El precio de la soja se ubicó en u$s 199,15 por tonelada en EE.UU., y la baja de 3% representó el recorte más importante en los últimos tres meses. El precio del grano se encamina a los mínimos alcanzados a mediados de noviembre, cerca de los u$s 184. De hecho, medidos en monedas distintas del dólar -yenes o marcos convertidos en actuales euros- los precios de la soja se encuentran por debajo de los mínimos registrados en 1999, un año particularmente crítico para los precios de la oleaginosa, según un reciente informe de Panagrícola (ver Ambito del Campo, página 19). En dólares, la soja cotiza en u$s 140 en la Argentina, u$s 100 menos que los máximos alcanzados en marzo de 2004. «En 1999 supo cotizar a u$s 120 por tonelada aunque en ese momento no había retenciones...», comentaba un seguidor del mercado de granos local.
• Cosechas
La evolución de la cosecha en la Argentina y Brasil determinará la tendencia de precios en los próximos meses. En el país casi terminó la siembra, y en algunas zonas que se sembraron anteriormentelos cultivos comienzana sentir los beneficiosde las lluvias, y otros, el estrés por falta de humedad. De todas formas, aún falta mucho para la cosecha, y la preocupación central, que se tiene poco en cuenta, es el impacto de la roya asiática. La aparición de las primeras señales en Paraná (Entre Ríos), luego de ratificarse un caso en Reconquista (Santa Fe), confirma que la plaga sigue bajando y se acerca a las áreas de mayor producción sojera de la Argentina.
Si continúan los casos, el mercado evaluará el nivel de afectación que la roya podría tener sobre los rendimientos locales. Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires sobre el fin de semana, 14,7 millones de hectáreas argentinas estarán sembradas con el cultivo. Las previsiones de cosecha fluctúan entre 37 millones y 40 millones de toneladas aunque el estrés hídrico en algunas zonas y los potenciales problemas de roya determinarían una recolección más cerca a 37/38 millones de toneladas. Esta variables hacen imposible un serio cálculo de ingresos por producción y, eventualmente, el ingreso fiscal que el principal grano de la Argentina generará este año.
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