Siete de los principales estudios económicos del país siguen manteniendo pronósticos negativos para la segunda mitad del año. Estiman que la inflación rondará 80% este año, pero con una caída del consumo privado de 20%. Los más pesimistas señalan que hay 65% de probabilidades de que haya una hiperinflación, en tanto que los "optimistas", 35%. La inversión caería entre 27% y 49%. Paralelamente, las últimas mediciones sobre la confianza de los consumidores revelaron que sólo 28 de cada mil consumidores son optimistas respecto de la situación presente y futura de la economía. En junio, sólo 1,7% de los encuestados manifestó tener pensado adquirir bienes durables, como electrodomésticos, casas o autos.
Pero a la hora de dar a conocer las proyecciones, por el momento prima la prudencia, y nadie quiere dar datos que puedan convertirse en una especie de profecías autocumplidas y precipitar al país hacia el abismo. Por eso, si bien ningún especialista descarta llegar a escenarios de caos, todos prefieren dar a conocer los números más optimistas que hoy por hoy se puedan proyectar.
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