4 de febrero 2004 - 00:00

Maratón cultural por Buenos Aires

Además de defender a las empresas de su país y de prometer apoyos ante el FMI, el canciller francés, Dominique de Villepin, destinó gran parte de su visita de 24 horas a Buenos Aires para darse algunos gustos personales y tener una agenda cultural cargada, pedida por el visitante días antes de partir desde París a Santiago de Chile, primera escala de su gira latinoamericana.

El primer evento de este tipo que protagonizó fue minutos antes del almuerzo en el Salón de los Frescos del primer piso del Palacio San Martín. Por iniciativa de Rafael Bielsa, Villepin conoció un cuadro de Antonio Berni de la serie Juanito Laguna que Guido Di Tella mandó a instalar en el salón Libertador de ese edificio a mediados de los '90.

Como se autodefinió como «un amante de la cultura tanguera y porteña», antes del almuerzo tuvo tiempo también para conversar con Juan José Sebrelli y con Horacio Ferrer.

Luego de la conferencia de prensa, Villepin llegó a la Asamblea Popular de San Telmo interesado en conocer en directo «por los protagonistas» según su versión, sobre la forma en que se generaron estos grupos y cómo se vivió la crisis del 20 de diciembre de 2001 que el diplomático vio «por televisión en directo». Luego se dio un lujo personal. Fue hasta la Fundación Cultural Borges a conocer en directo los manuscritos de Jorge Luis Borges, del que se confesó «seguidor histórico».

Más tarde, arribó al Club Francés para el principal acto que la embajada de su país le preparó en Buenos Aires: «un encuentro con intelectuales». Hasta ese lugar llegó un grupo especialmente seleccionado: la primera dama, Cristina de Kirchner; el vicejefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman; el secretario de Cultura, Torcuato Di Tella; y entre otros, Marcos Aguinis, María Sáenz Quesada y Federico Andahazi. En total, fueron 14 los invitados que protagonizaron el «Brain Storming» que pidió el visitante bajo la consigna «Cómo puede la cultura francesa volver a ser tan influyente hoy en la Argentina como lo fue en el pasado». Lo más importante vino de parte de un grupo sólido formado por Cristina de Kirchner, Telerman y Andahazi. Los tres le reclamaron al diplomático que Francia vuelva a ser el foco de ideas que fue en las décadas del '40 y el '70; «cuando incluso inspiraron al peronismo»; y que se genere «un pensamiento dentro de la ciencia política contra la hegemonía de un solo poder (Estados Unidos) y la búsqueda de la multipolaridad».

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