16 de agosto 2021 - 00:02

Confía el Gobierno en su política monetaria (y anticipa un agosto calmo)

El BCRA mostró un comienzo de mes positivo en compras de dólares y proyecta un número algo inferior a los u$s1.000 millones.

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Para el Gobierno, la evolución de los dólares financieros es un problema. Pero no de fondo. Lo importante, a los ojos del oficialismo en materia económica, es que las reservas del Banco Central no muestren debilidad; y que, en consecuencia, no haya atisbos de embestidas del mercado contra la política cambiaria que se fijó (y acordó toda la coalición gobernante) y que deberá mantenerse.

No sólo para las elecciones legislativas de noviembre, sino hasta más allá de comienzos del 2022, cuando el Presupuesto para el próximo ejercicio esté en ejecución, el eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) esté aplicándose y el crecimiento de la economía real sea más que un promesa, incluyendo los datos de este año (que deberían dar más que 6%) y las primeras proyecciones para el que viene.

Para el primer trimestre del año próximo, además, ya deberían comenzar a ingresar las liquidaciones sojeras del ejercicio 2022; y, entonces, la entidad que maneja Miguel Pesce podría mostrar dos años consecutivos en azul. Y con más fortaleza. Sería ese el momento de rediscutir la política cambiaria. Hasta entonces, y mientras tanto, la doctrina será bilardista y definida como aguantar.

¿De qué manera? Lo que no puede mostrar debilidad es la posición del BCRA ante la defensa de la política cambiaria oficial, y que sea el Gobierno a través de la entidad coordinando con el gabinete económico el que defina el precio del dólar que le conviene a la economía argentina. Si esto implica una brecha importante de más del 80% en el tiempo, será el precio que habrá que pagar. Afirman, que, de otra manera, sería el mercado el que presionaría; y manejar una política económica integral pensando en las embestidas contra el oficial, sería un escenario peor que el actual. Hasta que se pueda mostrar fortaleza ante los mercados, los cepos crecientes seguirán vigentes. Y constantes. Esto es, podría haber más restricciones. No menos.

El BCRA muestra un comienzo de agosto positivo, con compras de dólares por encima de los u$s150 millones; y se proyecta para el mes un número algo inferior a los u$s1.000 millones. Afirman en el Central que se trata de un numero nada despreciable e inesperado, ya que para esta altura del 2021 lo que se proyectaba era la culminación de las liquidaciones de divisas por parte de los exportadores. Y un segundo semestre de expectativa de empate, más que triunfos austeros. Aseguran en la entidad que estos datos son lo suficientemente sólidos como para aventar corridas en tiempos políticos duros, donde las malas noticias para los candidatos del oficialismo pasan por la política más que en la economía. Salvo la inflación.

El Gobierno espera también, tal como adelantó este diario, un buen clima en cuanto a la evolución de los títulos públicos; ante lo que se percibe es una mejora en la demanda de parte de los fondos de inversión. Al menos los locales. Como se explicó, el oficialismo económico habla de una posible “revancha” para los bonos locales en moneda extranjera, percepción que se cree también comparte al menos una parte del mercado financiero.

Se cree que motivos locales y extranjeros podrían motivar el interés. Por un lado, la mejora en la economía real y un muy posible acuerdo con el FMI luego de las elecciones de noviembre, se cree que cambiarían el panorama local. Desde el exterior, un efecto financiero provocado por las autoridades monetarias de los Estados Unidos podría potenciar el interés en títulos locales; a partir de una posible mejora en las condiciones económicas mundiales. Más allá de las tormentas electorales, se percibe entre los operadores que la recuperación de la economía para este 2021 será un factor real. Y que incluso las previsiones primarias de un 6% de incremento del PBI podrían quedarse cortas; y que la especulación de un potencial 8% final no son descabelladas. Sería un porcentaje mayor aún al de la región, esperable por el nivel de retraso y caída con que quedó la economía argentina luego de la baja de 10% del año pasado.

En cuanto al acuerdo con el organismo que conduce Kristalina Georgieva, lo que el mercado espera es que el Gobierno tome internamente conciencia del problema y que luego de las turbulencias políticas del fin de semana, no haya margen para especular con un milagro en las negociaciones con el FMI. Esto se traduce en el reclamo para que luego de las elecciones, todo el Gobierno se encolumne para que haya acuerdo con el FMI. Y en los términos que dicte el organismo financiero.

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