Ayer, el Estado reasumió la prestación de los servicios de trenes de larga distancia, estén funcionando o no. Es un retrocesoa los '80, con más gasto ineficiente. Hay un cambio: los privados realizarán el mantenimiento y la operación, pero el Estado se hace cargo de las inversiones.
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Este último servicio está bajo jurisdicción de la provincia de Buenos Aires, y la nueva norma no modifica esa situación. No obstante, desde hace varios meses el gobierno nacional presiona para llegar a un acuerdo con el gobernador Informate más
El decreto conocido ayer pone bajo jurisdicción el resto de los trenes de larga distancia, ya sea que estén funcionando o no en la actualidad. Esto incluye a El Gran Capitán, que es el que hace el recorrido Buenos Aires-Posadas, que volvió a funcionar hace un año, aunque con serias dificultades de infraestructura; y el del NOA, más conocido como el tren Buenos Aires-Tucumán, que fue devuelto por el gobierno tucumanohace diez días, y se espera rehabilitar en pocas semanas.
Los trenes de pasajeros deben correr sobre las vías de los ferrocarriles de carga, por lo cual deberán pagar un peaje a los que operen estas últimas formaciones. Pero, además, para que los trenes de pasajeros tengan una velocidad competitiva con el transporte automotor, las vías deben ser renovadas y tiene que comprarse nuevo-material rodante. Las empresas que actualmente operan los trenes de pasajeros en el área metropolitana -TBA, Metrovías, Ferrovías y Metropolitano-y algunas compañías de capitales privados provinciales estarían interesados en este negocio, porque la inversión quedará en manos del Estado, y las obligaciones se restringirían al mantenimiento y a la operación.
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