10 de abril 2007 - 00:00

Más de Moyano: amenaza cortar el reparto de bebidas

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El «método Moyano» vuelve a aplicarse en el país: el gremio de los camioneros anunció ayer una huelga general por tiempo indeterminado contra Quilmes y sus competidores, que comprende a todas las empresas que producen cerveza, gaseosas y aguas minerales.

Es casi ocioso aclarar que el paro -de concretarse- implicará un fuerte e inmediato desabastecimiento de esos productos, que no sólo alcanzará a las líneas y marcas de Quilmes sino a las de Danone y Coca-Cola, según anunciaron los activistas sindicales.

Hasta ayer la quita de colaboración decidida por el gremio se limitaba a los camiones que salen de las plantas de Quilmes, lo que hizo que las entregas fueran de 50% en relación con las cantidades habituales, algo que ya podía percibirse en las góndolas de varias cadenas de supermercados. Esto se agravará a partir de hoy, cuando el paro alcance a sus competidores.

Anoche, al cierre de esta edición, el menor de los Moyano se encontraba reunido en el Ministerio de Trabajo, a cargo de Carlos Tomada, con el director de Relaciones Laborales Jorge Ariel Schuster, que intentaba desactivar el paro. Al ingresar a la cartera laboral, Moyano reiteró que «Quilmes quiere despedir de manera encubierta a 5.000 trabajadores-», y además, a esa altura ya se había asegurado la solidaridad de FATAGA, el gremio de aguas gaseosas. Curioso: ninguna amenaza (ni real ni imaginaria) se cierne sobre este sector; por eso su dirigente Mario Marsó se limitó a pedir «plena estabilidad para 15.000 trabajadores»; nadie en esta etapa de expansión del consumo podría pensar que esa estabilidad corra peligro.

  • Excusa

  • La razón del paro es una supuesta intención de Cervecería y Maltería Quilmes de despedir a 5.000 empleados de distribución. Sin embargo, la realidad parece ser muy diferente a lo que aduce el sindicato que por estos días encabeza «de facto» Pablo Moyano, hijo y heredero gremial del secretario general de la CGT Hugo Moyano.

    El conflicto se limitaría en realidad al fin del vínculo entre Quilmes y Riganti SA, uno de sus distribuidores independientes, al que se le comunicó que a fin de año no se le renovará el contrato. La cervecera, en el mismo acto -tras una «gestión» del gremio- se comprometió a garantizar el puesto, la antigüedad y el salario de los 150 empleados que tiene Riganti. Esto no fue suficiente para los Moyano y su gente, que exigen la renovación del contrato con Riganti, por razones que no se explicitan, que pueden ser imaginadas, pero que no dejan de asombrar.

  • Manifestación

    Por estas horas la empresa busca, de manera casi desesperada, algún canal de diálogo con los camioneros, que por su parte están plantados en la exigencia «Riganti vuelve». No parece sencillo acercar a las partes: Quilmes sigue sosteniendo que Riganti incumplió con muchos de los parámetros de calidad que les impone la firma a sus proveedores; Moyano insiste con la renovación del vínculo entre empresas, lo que claramente sale de sus incumbencias como dirigente de los trabajadores.

    Por eso, además, anuncian para hoy a media mañana replicar lo hecho ayer ante la Embajada de Bélgica: una manifestación frente a la de Brasil, en la Avenida Alvear y frente al Jockey Club; el «argumento» es que el grupo que controla hoy Quilmes es de origen belgobrasileño (tienen razón: es InBev, producto de la fusión de la belga Interbrew y la brasileña AmBev). Es factible que para muchos -incluso en el gobiernoresulte divertida la visión de camiones con acoplado frente a la plaza Alvear.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar