De todas formas, es difícil que esas empresas se atrevan a volver a jugar una suba de precios, sin acuerdo previo con el gobierno, considerando el costo político y económico que tuvieron cuando en marzo Shell, y días después Esso, resolvieron subir el valor de los combustibles. Tras algunas semanas debieron dar marcha atrás, porque el boicot convocado por el propio presidente
Aun con estos condicionamientos, la presión sobre los precios puede ir en aumento si persiste la tendencia alcista en el mercado internacional. Por otra parte, el gasoil que se vende a nivel mayorista suele tener incrementos en momentos como el actual, porque las petroleras ajustan los descuentos.
Asimismo, el fueloil también tiene aumento. En la actualidad parte de ese combustible que usan las usinas térmicas, es producido por Repsol en La Plata, y otra parte se adquiere a la empresa comercializadora Glencore o a Petróleos de Venezuela, que perciben valores relacionados con la cotización internacional.
Ayer, en el mercado de Nueva York, el contrato para el West Texas Intermediate (WTI) para entrega en julio, que expiró ayer, perdió 47 centavos con respecto al lunes y cerró a 58,90 dólares, tras alcanzar durante la sesión una cotización récord de 59,70 dólares. Para el próximo vencimiento, en agosto, el contrato cerró a 59,04 dólares, tras alcanzar un máximo de 59,95 dólares, mientras que la barrera de los 60 dólares ya fue rota para los vencimientos de setiembre, cotizados a 60,10 dólares.
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