Casi era una broma pronosticar que, tal como venían las ruedas, el viernes debía terminar con otro rebote de precios. Y se dio. Un período que pareció ver enloquecidas las variables, cambiando de cuadrante los vientos y trayendo recomposiciones, a una descomposición previa. En verdad, salvo la última fecha, lo más regular lo constituyó el fluir de volumen, que se mantuvo en tres dígitos, sin importarle el signo de las cotizaciones.
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El viernes, ante la desesperación a la vista de faltar sólo una rueda para cerrar el mes, ya nada quedó en posición regular. Porque el Merval pudo trepar un codo a la cornisa de los 1.600, después de estar en mínimo de 1.573, pero no tuvo un respaldo apropiado al nuevo rebote de 1,6% en las cotizaciones ponderadas.
Tal vez en línea con una suba fuerte del Dow en ese día final, una parcial mejora del indicador brasileño entró por la corriente alcista. Pero solamente para ponerle un moño a un paquete semanal poselectoral, que cuando se abrió pareció volatilidad; en realidad, era todo un disparate de autitos chocadores.
• Semana a salvo
Tras tanto golpe de banda a banda, todos supieron quedar con signos positivos. El Dow con 1,8%, el Bovespa en 0,72 por ciento y el Merval con 0,6%.
Pero en medio de un cierre de mes que está mostrando inquietudes de mucho peso, serruchando proyecciones victoriosas. Para pedir: volver a la cordura.
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