Los tribunales inferiores volvieron a desafiar ayer a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) con dos fallos redolarizadores, que desconocen la declaración de constitucionalidad de la pesificación del alto tribunal.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La dimensión del conflicto institucional instalado puede medirse en un solo dato: de las cinco salas que conforman la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, tres ya desconocieron el fallo pesificador. No es un detalle menor ya que los jueces de primera instancia y las cámaras del interior del país esperaban estos «casos simbólicos» para comenzar a pronunciarse en idéntico sentido, es decir contra la Corte Suprema.
La crisis judicial ha comenzado a preocupar en las esferas de Economía, porque si un ahorrista logra una sentencia de primera instancia favorable y luego es confirmada por una cámara, entonces está en condiciones de exigir que la Justicia ordene a los bancos la devolución de la totalidad de sus depósitos en dólares.
Los entidades bancarias quedarían imposibilitadas de frenar una «fuga de dólares» por la ejecución de recursos de amparo. Esto sucederá, por lo menos, hasta que la Corte se reúna y saque un fallo más contundente que esta pálida acordada. Y eso recién podría ocurrir a fines de diciembre.
La otra cuestión es que los jueces díscolos han aprovechado las dudas y la inexperiencia, en materia económica, que Eugenio Zaffaroni expresó en su voto en el «caso Bustos». El penalista convalidó la pesificación, pero se diferenció del resto de sus colegas sobre la forma en que se debían devolver los depósitos bancarios. Ese resquicio permitiódos cosas: que el fallo de la Corte no tuviera un único criterio y, por lo tanto, fuera factible de ser cuestionado y no respetado. Por lo general, las acordadas del máximo tribunal son acatadas porque existe una «obligación» (no escrita) de los jueces de obedecerla por economía procesal. Pero este caso ha mostrado la abierta rebeldía de los jueces.
• Criterio
Posibilitó, además, que los magistrados utilizaran el voto de Zaffaroni para redolarizar (legalmente) los depósitos de hasta 70 mil dólares. Es lo que ayer hicieron las Salas I y IV, que ordenaron a dos bancos que devuelvan depósitos de u$s 50 mil y u$s 14 mil, respectivamente, en billetes estadounidenses o su equivalente en pesos.
Los camaristas Alejandro Uslengui y María Jeanerett de Pérez Cortez (Sala IV) y Pedro Coviello y Néstor Buján (Sala I) tomaron el criterio de Zaffaroni y estimaron que como los depósitos no excedían el monto de u$s 140 mil, «no resulta aplicable el caso Bustos».
El caso en que se ordena devolver u$s 14.330 dólares corresponde a la ahorrista Nélida Joakin, mientras que el otro depósito que ronda los u$s 50 mil pertenece a Martín Roger, quien tenía su dinero guardado en el Lloyds Bank.
En su pronunciamiento, el juez de la Sala I Néstor Buján consideró que «fácil es advertir que la pesificación de los depósitos implicó una directa transferencia de la propiedad de los dólares desde uno ( depositantes) a otros (bancos) por una declaración graciosa del Estado, lo que no encuentra sustento en el sistema constitucional argentino».
Dejá tu comentario