El flamante secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, quien asumirá oficialmente la semana próxima, estrenará hoy su nuevo cargo cuando cuatro de las entidades del campo sean recibidas en la Jefatura de Gabinete por el dueño de casa, Alberto Fernández, y la ministra de Economía, Felisa Miceli.
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La reunión, muy esperada por los dirigentes rurales y sobre la cual pusieron muchas expectativas -algunos consideran desmedidas-fue recién anoche convocada formalmente, aunque De Urquiza se había encargado de confirmarla durante el día sus diálogos telefónicos -variados e informales-con los representantes de los ruralistas.
Las entidades seguían debatiendo internamente los «pedidos» que acercarán a Miceli y a Fernández en pos de descomprimir la presión de algunos productores que pretenden seguir en «estado de alerta y movilización». Ese es el caso de los bonaerenses y pampeanos (CARBAP) que mantienen en pie la convocatoria de asamblea para el viernes.
Postergación
Otras entidades, más dialoguistas, buscarán aferrarse a la llegada del nuevo secretario del área para postergar una confrontación más directa sobre temas complejos: la imposición de un fondo de compensación de la carne desvela a los dirigentes. «Se pretende crear un fondo y se desconfía de los manejos que se puedan realizar. No hay nada concreto, seguimos trabajando... Aunque oportunamente se nos advirtió que todas las partes deberemos resignar pretensiones e ideas», admitieron ayer en una entidad.
La situación «no está controlada» con el cambio de funcionarios. Algunas entidades siguen pensando en una protesta. Por caso, Jorge Srodek, secretario de CARBAP, dijo que «si no hay medidas contundentes a favor del sector, el paro por un tiempo más prolongado será inevitable».
Lo cierto es que la reunión de hoy es la vuelta formal a un diálogo campo-gobierno más abierto: «Seguramente habrá ideas distintas, pero haremos el esfuerzo para encontrar medidas superadoras para el conjunto», dijo Fernando Gioino, presidente de Coninagro.
Esta reunión es «la oportunidad de intercambiar ideas plenamente, de hablar con otro idioma y de ponernos de acuerdo. Estamos dispuestos a escuchar la decisión política del gobierno y encaminar el trabajo para encontrar la solución. Tenemos que lograr entre todos que esta demanda internacional (esto que se da por primera vez en años) lo usemos adecuadamente. Los precios internacionales, que son más altos y más interesantes que los del mercado interno, tienen que ser el motivo que nos junte para aprovechar esa circunstancia. Sin producir inflación ni una desestabilización de la economía argentina», afirmó Gioino ante Ambito Financiero.
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