Si dejamos por un momento de lado el hecho que el Promedio Industrial cerró ayer en 10.833,73 puntos ganando 0,26%, es válido decir que la jornada bursátil no fue demasiado distinta a las que hemos tenido a lo largo de casi todo este mes. Una apertura alcista que alcanza su cenit poco después de mediodía, sólo para desplomarse por la tarde ante la desaparición de la presión " compradora", que finalmente no cierra en lo peor de la sesión gracias a quienes se lanzan a cubrir las posiciones de venta que tomaron más temprano. Podemos ensayar muchos argumentos capaces de explicar por qué los tres principales indicadores del mercado quedaron ayer del lado ganador, pero ninguno es realmente válido si no tenemos en cuenta que venimos de una seguidilla de cuatro ruedas consecutivas de baja. Dicho esto, podemos pasar a ver qué pasó. Si bien no todas las noticias fueron "positivas", el inesperado crecimiento de los inventarios de petróleo (irónicamente el crudo no bajó nunca de u$s 58 por barril y cerró en u$s 58,56), sumado a un fárrago de anuncios de fusiones, más la revisión del crecimiento del PBI del tercer trimestre (van 10 trimestres en que la economía crece más de 3% y el último fue el mayor en 6), fueron suficiente aliciente como para que el sector de las energéticas y en especial el de las acereras encabezaran un movimiento alcista que sin ninguna razón evidente se abortó como ya comentamos. Con la tasa a diez años trepando a 4,492% y el dólar firme en 117,3 yenes y 1,1835 euro, parece que (el rally de) Santa Claus sigue demorado por la huelga de transporte en Nueva York.
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