15 de octubre 2004 - 00:00

Mendoza ayer mejoró oferta por deuda. ¿Argentina hará lo mismo?

El gobierno mendocino consiguió esta semana destrabar en Nueva York la oferta para salir del default tras un fallo judicial contra un fondo «buitre». Pero ayer le surgió otro problema: el bajo nivel de aceptación obtenido. Por eso, decidió prolongar hasta el jueves próximo el proceso (debía finalizar hoy) y ofrecer ventajas adicionales a los bonistas para convencerlos. Quedó la sensación de que el gobierno argentino terminará actuando de manera similar en caso de que el nivel de aceptación de la oferta no consiga superar 66% que Roberto Lavagna tiene estimado como hipótesis de mínima. En el caso mendocino, los bonistas rechazan la propuesta, porque consideran que la provincia tiene recursos suficientes para pagar. Y la oferta no era mala: estiraba 11 años el plazo de pago, lo que implícitamente era una quita de 35%. Lavagna presionó a la provincia para no sentar un mal precedente y que no cediera ante las demandas de los acreedores. No tuvo éxito y ahora deberá esforzarse para obtener un resultado positivo sin introducir mejoras en la oferta.

Julio Cobos
Julio Cobos
El gobierno mendocino extendió hasta el próximo jueves 21 de octubre la oferta para reestructurar su deuda, que debía finalizar hoy. Además, introdujo una serie de mejoras para conseguir un mayor grado de aceptación.

Esta decisión de último momento puede resultar un adelanto de lo que podría definir el gobierno argentino cuando lance formalmente la reestructuración. En caso de que la aceptación esté por debajo de lo esperado, hasta el último día podrá mejorar las condiciones del canje, como también prorrogarlo.

La decisión se adoptó luego del fallo del juez neoyorquino Harold Baer, quien terminó desestimando una presentación realizada por un fondo buitre para frenar la oferta. Ese proceso paralizó la propuesta por el plazo de diez días y ahora se les está dando más tiempo a los acreedores para que decidan si aceptan o no participar.

Pero la principal novedad pasa por las mejoras adicionales que se ofrecieron a todos los que acepten la reestructuración, que pasan por dos cuestiones principales:

• El gobierno provincial pagará la totalidad de los intereses vencidos hasta la fecha de cierre. Hasta ahora, sólo se respetaba 100% a quienes entraron en la operación antes del 15 de setiembre, mientras que a los que lo hicieron después se les pagaría sólo la mitad.

• Los inversores que acepten el canje podrán arrepentirse hasta el último día y retirar la oferta si lo consideran conveniente. En la versión anterior, la aceptación era «irrenunciable», es decir que no estaba permitida la vuelta atrás.

El gobernador mendocino,
Julio Cobos, aseguró que «la aceptación ya superó 50 por ciento exigido», aunque prefirió no dar precisiones. Las especulaciones del mercado tras la misiva enviada por uno de los bancos organizadores, el JP Morgan, con los detalles del incentivo adicional es que aún no se habría llegado a un porcentaje de aceptación de 65 por ciento. Se trata de un «umbral mínimo» para considerar que un deudor salió efectivamente del default. Ante este bajo entusiasmo de los acreedores, hubo que incluir nuevas mejoras en la oferta.

El monto por reestructurar del bono Aconcagua de Mendoza asciende a u$s 250 millones. El plazo original de 2007 pasará a 2018 y la tasa se reduce de 10 por ciento a 5,5 por ciento anual. No hay quita de capital nominal, pero sí una reducción superior a 35 por ciento del valor presente.

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