Difícil pensar que el motivo detrás de la suba de ayer fuera la decisión de la Reserva Federal- de comenzar a "aflojar un poco" con el cariz de sus comunicados ("aflojar un poco": permitir que se entreviera para un futuro cercano la posibilidad de suspender la actual política de suba de la tasa interbancaria). De hecho, a primera hora del día, ya nadie hablaba de Greenspan (de haber sido de otra manera, seguramente el NASDAQ no hubiera perdido ayer 0,11% por más que Apple "tirara para abajo") y fue sólo merced al auspicioso panorama que pintó el principal ejecutivo de General Electric, al anuncio que Boeing desplazó a su competidor Airbus para una orden de aviones por la Australiana Quantas, y en menor medida a la compra de la cadena minorista del Brasil Sonae por Wal-Mart, que los inversores pudieron dejar de lado el tema del crecimiento del déficit comercial, un déficit que superó casi todas las previsiones (el lado positivo fue la caída de los precios de importación, pero esto respondió más a la suba del dólar que a una disminución de costos en los países de origen). Pasado mediodía, acompañando la fortaleza mostrada por los bonos del Tesoro (la tasa de 10 años cerró en 4,448% anual), el desplome del oro (la onza quedó en u$s 509,50), una nueva baja del petróleo (el crudo terminó en u$s 60,85 por barril) y la desvalorización de dólar (quedó en 117,3 yens y u$s 1,2003 por euro) pero sobre todo por el auspicioso panorama de ganancias que presentaron Honeywell y las farmacéuticas Pfizer y Merck, las Blue Chips tuvieron la mejor rueda desde el 1 del corriente mes al trepar el Promedio Industrial 0,55% a 10.883,51 puntos.
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