7 de noviembre 2016 - 16:18

Mercados: la casa está en orden, salvo la intrusión de Trump

Donald Trump junto a Hillary Clinton
Donald Trump junto a Hillary Clinton
Clinton o Trump. Esa es la (única) cuestión. Hillary lidera la intención de voto como en toda la campaña, pero Trump arremete y le respira en la nuca (sin ánimo de ofender a nadie) gracias al fustazo del FBI, y a la irrupción a última hora del sufragio oculto. ¿Alcanzará para el sorpasso? Los mercados de apuestas dicen que no. Los "bookies" de Londres cifran en el 75% las probabilidades de Clinton Presidente. Predict It, un proyecto de investigación que cumple con la legislación de los EEUU, marca 69%. Las encuestas testimonian un final cerrado, con apenas una luz de ventaja para Clinton que no se distingue del error promedio de los sondeos. Pero los analistas, y sus modelos de proyección de asientos en el Colegio Electoral, vaticinan un margen amplio. Y eso que Nate Silver, que una semana atrás le asignaba un 81% de chances a Hillary, las recortó al 65%. Para Huff Post/Pollster será un trámite: Clinton obtendrá los 270 electores necesarios con un 98% de probabilidad. ¿Y qué opina el dinero en grande? Wall Street conoce los números al dedillo, pero igual recela. Después del brexit, desconfía de los expertos. Nada le clava más a fondo la espina de la duda que el sprint final de Trump cuando se lo daba por sepultado. Es fácil darse cuenta. Un triunfo del republicano promete ser un gran dolor de cabeza. Y la Bolsa de Nueva York acumula nueve días consecutivos de inédita jaqueca doble. Nueve ruedas de retroceso en los precios (lo que no ocurría desde hace 36 años) y otros tantos de volatilidad en ascenso (lo que no sucedió nunca desde que se computa el índice VIX). Y, Dios no lo quiera, que no surja un empate técnico como cuando en Bush versus Gore (en 2000) hubo que contar de nuevo los votos del Estado de Florida. La Corte Suprema no resolvió el entuerto hasta el 12 de diciembre. Y hoy nadie parece emocionalmente pertrechado para repetir la agonía aunque se sabe que Trump no será hombre de reconocer con gracia una derrota. 

Clinton es cara. Trump es ceca. Ceca es la alternativa más cara. La econometría del estudio de eventos sugiere que el anuncio de Trump Presidente le costará a Wall Street un repliegue rápido de entre el 10% y el 15%. A cuenta de un posible batacazo, las acciones ya recularon el 5% desde la cresta del mercado bull que se inició en 2009. Sería una pena tirar por la borda el terreno ganado a un pesimismo pertinaz justo ahora que la economía retoza de brotes verdes que llegan en racimos y sin invitación. El PBI repuntó por fin en el tercer trimestre: + 2,9. Y la FED de Atlanta pronostica una aceleración como broche del año: +3,1% en el último trimestre. La creación de empleo de octubre, aunque por debajo de lo vaticinado, creció más rápido que la expansión de la fuerza laboral, redujo una décima la tasa de desocupación, y entonó los salarios por hora como nunca en el ciclo: +2,8%. Todo indica que el presidente Obama se podrá despedir concretando una resurrección de ingresos laborales largamente esperada (demora que ayudó al malestar que favorece la prédica corrosiva de Trump). En paralelo, el mundo acompaña. La recuperación de China es una buena nueva notable, pero no es una excepción. India y China orquestaron la mayor actividad manufacturera de los dos últimos años. Países importantes en situaciones complicadas trajeron el boletín aprobado: Gran Bretaña pese al brexit, Rusia, y Japón, que regresó a territorio positivo. El índice JPMorgan Global - que pondera todos los informes PMI - alcanzó su ritmo de expansión más alto en once meses, propulsado por un fuerte incremento de las nuevas órdenes de negocios. Allí donde tres o cuatro meses atrás urgía despachar ambulancias, helicópteros monetarios y medidas de emergencia hoy quizás sólo se debe verificar que no surjan excesos de precios.  

La FED, por caso, ya avisó que a mitad de diciembre va por el segundo aumento de tasas. Es su manera de decir que no se mete en política. Pero, aunque calle, no puede obviar el desenlace de Clinton vs Trump. La casa está en orden salvo la intrusión del republicano, el último escollo para poner manos a la obra. Si los encuestadores tienen razón, y el raid del magnate es apenas una anécdota, habrá motivos de sobra para descorchar champán. Nunca se habrá festejado así una suba de tasas.

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