La Argentina y Uruguay comenzarán esta semana, cada uno por su lado, una suerte de batalla diplomática con vistas a la cumbre de presidentes del Mercosur que se hará entre el 20 y el 21 de julio. Por un lado, Néstor Kirchner buscará convencer a otros colegas de América latina y del mundo de que participen del encuentro. Tabaré Vázquez, por su parte, pondrá en duda su presencia e intentará, indirectamente, que otros presidentes que no son del Mercosur tampoco viajen a la Argentina.
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En cuanto a la sede del encuentro, y por cuestiones políticas, la dupla cordobesa José Manuel de la Sota-Luis Juez les ganó la pulseada a los socialistas rosarinos por la ciudad en la que se organizará la cumbrede julio, la que, en teoría,debería convertirse en el encuentro internacional más importante del año para la Argentina y el segundo en importancia del gobierno de Kirchner, luego de la cumbre de Mar del Plata de noviembre del año pasado.
En esta reunión, el Mercosur deberá decidir la forma y el cronograma para el ingreso de Venezuela, el aval para que Paraguay y Uruguay puedan firmar acuerdos comerciales con terceros países, el código aduanero común y la política automotriz.
La marcha en la organización de la cumbre se basa en los siguientes puntos:
Se confirmó este fin de semana, por declaraciones del propio Vázquez, que su participación en la reunión del Mercosur no estaba asegurada y que lo más probable es que no viaje a la Argentina. La noticia, si bien era una posibilidad que se evaluaba seriamente desde el gobierno nacional, provocó cierta preocupación en el Ministerio de Relaciones Exteriores que dirige Jorge Taiana. El temor es que otros presidentes que no aseguraron hasta ahora su participación finalmente decidan no llegar hasta la Argentina por considerar que la reunión está devaluada o porque su relación con el gobierno de Kirchner no es todo lo sólida que se espera. Entre otros, se mencionan en esta situación al mexicano Vicente Fox, la chilena Michelle Bachelet, el boliviano Evo Morales (que en realidad tiene problemas con Luiz Inácio Lula da Silva), el peruano Alejandro Toledo y el colombiano Alvaro Uribe.
Sospechan en la Argentina que, además, el propio Vázquez podría estar fogoneando, indirectamente, la « devaluación» de la cumbre, por lo cual, en las próximas semanas, la Cancillería profundizará las conversaciones con todos los invitados al evento.
Los que sí confirmaron su presencia son Luiz Inácio Lula da Silva, el venezolano Hugo Chávez y el paraguayo Nicanor Duarte Frutos.
Sobre la sede del encuentro, el viernes el gobierno decidió que finalmente sea Córdoba la ciudad que organizará la cumbre. Una última conversación del gobernador De la Sota y una previa con el intendente Luis Juez terminaron de convencer a Kirchner de que Córdoba debía ser el lugar del evento. La motivación fue doble. En teoría, Rosario contaría con mejor infraestructura que Córdoba para un encuentro de estas características, pero la política pudo, en definitiva, más que el ceremonial.
Sobre el temario para discutir en Córdoba, el punto más importante sería la forma y el tiempo para que Venezuela se sume al bloque, país que, en teoría, ahora estaría liberado de ingresar al Mercosur a partir de su renuncia a la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Igualmente, los negociadores argentinos y brasileños coinciden en algo: el ingreso no podría demandar menos de cinco años.
El otro tema clave para discutir en Córdoba es el ahora pedido formal hecho por Paraguay para que este país y Uruguay puedan firmaracuerdos comerciales con terceros países o bloques. El reclamo fue efectuado el sábado pasado por Nicanor Duarte Frutos, que declaró que «las dificultades que surgen para la formalización de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE)» justifican el pedido. Dijo, además, que el bloque sudamericano «perdería su propósito de fortalecer el crecimiento de los miembros» si no flexibiliza los términos del tratado para que los países de economías menores como Paraguay y Uruguay «puedan tener la posibilidad de la excepción para firmar tratados de libre comercio».
Lo cierto es que la Argentina y Brasil aceptarían el reclamo, pero con ciertas limitaciones. Permitirían la firma de acuerdos por fuera del Mercosur, pero no tratados de libre comercio.
Esta alternativa sería aprovechada por Paraguay para cerrar acuerdos con las UE, Estados Unidos y Taiwán, un tratado que en paralelo le traería problemas al resto del bloque por la cercanía de la Argentina y Brasil con China.
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