30 de diciembre 2020 - 00:00

Murió Pierre Cardin, un pionero en globalización de marcas en la moda

A través del sistema de licencias, llegó a tener un emporio de unos 800 productos con su nombre. Él mismo valuó su imperio en u$s1.200 millones.

Polémico. El modelo de negocios de Pierre Cardin tuvo detractores. 

Polémico. El modelo de negocios de Pierre Cardin tuvo detractores. 

París - El diseñador de moda francés Pierre Cardin, quien se hizo famoso por llevar la ropa de diseño a las masas y por ser el primero en explotar su nombre como marca para vender de todo, desde autos hasta perfumes, murió ayer en un sanatorio de París a los 98 años.

En una carrera de más de 60 años, Cardin generaba admiración y rechazo de otros diseñadores de moda por su atrevido olfato para los negocios e influyó en los desfiles con sus vestidos espaciales y futuristas, con cortes geométricos y patrones.

Cardin fue el primer diseñador en vender colecciones de ropa en tiendas departamentales a fines de la década de 1950 y el primero en licenciar su marca para perfumes, accesorios e incluso alimentos, ahora un importante impulsor de ganancias para muchas casas de moda.

“Para mí, es igual si hago mangas para vestidos o patas para mesas”, decía una reveladora cita en su página web.

Es difícil imaginar décadas después que los chocolates Armani, los hoteles Bulgari y los lentes Gucci estarían basados en el entendimiento de Cardin de que el glamour de una marca de moda tiene un potencial infinito de mercadotecnia.

A lo largo de los años, su nombre ha estado casi en todas partes: afeitadoras, artículos para el hogar y accesorios vulgares, hasta boxers baratos.

“Es muy difícil tener un nombre en la moda. Por eso, cuando tenemos uno, hay que aprovecharlo”, aseguraba en mayo de 2019 el célebre costurero en una entrevista con la agencia AFP.

Había afirmado varias veces que su marca valía 1.000 millones de euros (1.225 millones de dólares de hoy. “Está la línea de costura, pero también tengo 800 productos y si uno pide mínimo un millón por cada producto, eso da ya 800 millones de euros”, explicó en una entrevista en 2011.

Pierre Cardin fue uno de los pioneros de la moda en lanzarse, desde los años 1960, a los nichos de las licencias (el derecho otorgado por una marca a un fabricante o distribuidor de colocar su nombre en su producto a cambio de regalías).

El modisto y hombre de negocios comenzó por las corbatas y construyó con el paso de los años un imperio que expandió su nombre hacia el infinito: camisas, sábanas, agua mineral, kits de costura, sitios culturales, diseños, llegando inclusive hasta los productos del restaurante Maxim’s, del cual era propietario.

“Me extendí por todos los dominios y mi nombre inundó el mundo entero gracias a mis licencias que aseguran una verdadera solidez a la empresa”, indicó.

En mayo de 2019, reunió 350 “licenciatarios” en su célebre Palacio de Bulles, cerca de Cannes, una residencia futurista y curvilínea, y les presentó en un desfile una nueva colección de 150 modelos.

“China, Argentina, Brasil, México, Australia y Corea: los licenciatarios venían del mundo entero porque estamos por todas partes. Puede parecer raro, pero yo los conozco a todos”, había dicho a los medios unos días antes.

Precursor de la globalización, Cardin apostó muy temprano por Asia para desarrollar sus licencias: puso un pie en China en 1978, convirtiéndose en uno de los primeros inversores extranjeros en establecerse en este mercado y también en el primer modisto occidental en desfilar en Pekín en 1979.

En 2009, la marca había vendido una parte de su imperio a China (treinta licencias textiles y de accesorios) a socios locales por 200 millones de euros (245 millones de dólares).

“La ubicuidad mató el interés por la marca. Con esta multiplicación infinita de licencias, el valor de la calidad se vio afectado. Era posible encontrar Cardin en cualquier producto y en cualquier parte del mundo”, opinó Eric Briones, cofundador de la escuela de moda París School of Luxury.

En 2018, la fortuna de Pierre Cardin estaba valuada en 600 millones de euros (735 millones de dólares), de acuerdo con el ránking anual que elabora la revista Forbes.

Agencias AFP y Reuters

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