Murió de un ataque el fundador de Enron acusado del fraude millonario
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Los balances fraudulentos utilizados por la energética estuvieron incluso avalados entonces por la firma Arthur Andersen, cuyo prestigio cayó luego en picada.
Enron había llegado a capitalizarse en unos 100.000 millones de dólares poco antes de su estrepitosa debacle, que dejó sin trabajo ni ahorros a unos 21.000 empleados.
Lay, quien había nacido en la pequeña localidad de Tyrone, en Missouri, en medio de una familia pobre encabezada por un pastor bautista, tuvo una carrera meteórica que lo llevó hasta el círculo íntimo del presidente George W.Bush, quien lo llamaba por el apodo "Kenny Boy".
En 1985 fundó Enron a partir de una compañía gasífera que, a través de fusiones, se transformó en un conglomerado que llegó a ubicarse en el séptimo puesto de las 500 empresas más poderosas según la revista Fortune.
La compañía de Lay decía facturar más de 100.000 millones de dólares, pero las operaciones reales quedaron en medio de un mar de dudas, después de conocerse los manejos contables de sus máximos ejecutivos.
Antes de convertirse en un magnate que aportó grandes sumas a las campañas de Bush y varios políticos republicanos, Lay escapó de la pobreza gracias a una beca y su inteligencia, que le sirvieron para graduarse primero en la Universidad de Missouri y luego en Houston.
Fue el inicio de una carrera en el gobierno y luego en el mundo empresarial, que decoló especialmente en los años del presidente Ronald Reagan, gracias a la desregulación del sector energético.
Como ejecutivo en Texas, Lay trabó amistad con el entonces gobernador, y luego presidente, Bush, de quien fue uno de los principales sostenedores financieros.
Como parte de la campaña que llevó a Bush a la Casa Blanca en 2000, Lay fue parte del equipo de transición para el nuevo gobierno.
Bush debió salir públicamente a tomar distancias de su ex amigo "Kenny Boy" cuando estalló el escándalo de Enron.
Durante el proceso en Houston, Lay y Skilling afrontaban seis y veintiocho cargos de conspiración, fraude y maniobras financieras, respectivamente.
Ambos habían montado, según explicó la fiscalía, una burbuja contable para ocultar las perdidas y exagerar los beneficios de Enron, con el objetivo de obtener el dinero de inversores




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