7 de noviembre 2000 - 00:00

NASDAQ débil

Eldiálogo es con un veterano analista de la Bolsa de Nueva York, a quien se lollama Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretó Michael Douglas enla película "Wall Street". El tema es la volatilidad del NASDAQ y ladesconfianza sobre los futuros balances trimestrales de grandes empresas. Haytemor de que el ciclo de expansión esté llegando a su final. PERIODISTA:¿Terminó la caída libre del NASDAQ? La verdad es que el rebote fue sumamenteviolento. Gordon Gekko: Subió 15% desde los mínimos. En un par de ruedas.Revirtiendo seis semanas consecutivas de baja. Y recuperando 40% de la caídatotal. Deberíamos haber visto los mínimos para lo que resta del año. Esa es miimpresión. P.: Finalmente los balances dieron una mano. Intel, Sun,Microsoft. G.G.: Losbalances contribuyeron a la baja, primero. El mismo día en que el NASDAQ serecuperó vimos los malos números de IBM y de Chase. El "core" delcosto de vida trepó 0,3% en línea con lo que ya habíamos observado en el"core" de mayoristas. Y los inventarios de petróleo -por segundasemana seguida-trajeron una declinación superior a 3 millones de barriles. Elcontexto no podía ser peor y efectivamente no lo fue. Tuvimos un "selloff", una liquidación en medio del pánico y allí entró a tallar el dineroque había buscado reparo en espera de detectar un "piso" antes devolver a ponerse en juego. P.: Si ese dinero hizo una diferencia tan rápida,¿no sería lógico que intente tomar las ganancias? G.G.: En un todo de acuerdo.Sería razonable esperar ahora una etapa de consolidación. Eso pienso quesucederá. Una fase de distribución, o sea, un cambio de manos. P.: Restatodavía conocer un torrente de balances. ¿Podrán marcar el rumbo? G.G.: A estaaltura, más importante que los números de los balances resulta saber cuán firmees el espíritu de los inversores. Sin dudas que el gran problema de Wall Streetes que los inversores han vuelto a preguntar por las ganancias. El acento hapasado de la liquidez, del momentum, de los espejitos de colores que repartióla tecnología en abundancia a un esquema más tradicional de valuación y a unaapreciación más acabada de los riesgos que supone invertir en acciones. No esque la tecnología haya agotado su magia. Ni que las ganancias se hayanvolatilizado (tampoco la liquidez se evaporó ya que M3 crece a un ritmo cercanoa 10%) sino que los inversores han cambiado el patrón de sus exigencias. P.: Noes que las ganancias se han volatilizado pero sí que desaceleran el paso. G.G.:Conforme los balances presentados hasta ahora, crecen 16% en el tercertrimestre respecto de igual período el año pasado. No está mal aunque seesperaba más. A principios de julio la estimación de los analistas era unavance de 18%. Y como los analistas subestiman de manera sistemática elverdadero número, en promedio, en 2 puntos porcentuales; yo le diría que laexpectativa era toparse con un incremento en torno de 20%. Un registrolevemente inferior a los observados en el primer y segundo trimestre para lascompañías que integran el SP 500. No va a poder ser. P.: Tampoco va a poder seren el cuarto trimestre. Muchas empresas dan en el blanco con los númerospresentes pero avisan que hay que bajar los estimados hacia delante. G.G.: Unabuena razón para pensar que hemos visto los mínimos para lo que resta del año.El mercado ha corregido hacia abajo este trimestre, el que viene y lo que puedeotear del 2001. No se explica, si no, la paliza que recibió un, digamos, Intel.De 75 dólares a 35 simplemente porque se desaceleraron las ventas. Pero elpunto principal es entender que la expectativa de un crecimiento de dos dígitosen las ganancias de las compañías en un mundo que crece -en el mejor de loscasos-6% en términos nominales no se puede prolongar indefinidamente. Y ésa esuna buena razón para pensar que haber visto los mínimos de este año nosignifica haberlos visto para lo que resta del ciclo. P.: AlanGreespan. Cuánto tiempohacía que no escuchábamos su voz. Reapareció y tendió una mano amiga. G.G.:Nunca negó un apoyo cuando el mercado estuvo en dificultades. Evidentemente laBolsa es su debilidad. P.: Buscó calmar las aguas respecto de la suba delpetróleo. G.G.: Hay que tener presente que los números de inflación resultaronhorribles. Sobre todo si se miran las canastas que excluyen la energía. Las presionesalcistas en el "core" de mayoristas eran un asunto de 1999. Estabanenterradas. Ahora resucitan y van de la mano del alza en el "core" deminoristas. Todo confirma que el Greenspan agresivo que comenzó la suba detasas en junio de 1999 tenía razón. Pues bien, con el "bull market"quebrado y pese a las presiones de precios -que son tan lentas comopersistentesprefiere sentarse a fumar un puro. La apuesta es que el aire quepierde la Bolsa (y que tarde o temprano le faltará al consumidor) serásuficiente para mantener el proceso bajo control. Convengamos que el petróleose salió de la vaina pero ha sido el único caso evidente. P.: ¿Tendremos unaFed que omitirá intervenir el próximo 15 de noviembre? G.G.: Así será. P.: ¿Ybajando las tasas más adelante? G.G.: Tal vez si el NASDAQ repite su últimaacrobacia. La verdad es que no hay apuro. No le hace falta a la Fed bajar lastasas de interés para conducir una política monetaria más expansiva. Que es loque está haciendo. Echeles un vistazo a los agregados monetarios y se darácuenta. Esto permite que pese a la fuerte suba del combustible, el impactosobre el consumidor norteamericano -como Greenspan bien lo dijo-haya sidomoderado. Si no tuviese más dinero y crédito a su disposición no podría pagarla abultada cuenta de la gasolina y a la par, la de sus otros consumoscreciendo a un ritmo de 5 por ciento.

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