Negativo informe sobre los trenes
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Un programa financiero que no alcanza, pero tranquiliza los ánimos
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Escala mínima viable: las claves del paper con el que Milei y Reidel buscan dar sustento teórico a la desregulación
Indicó además los siguientes aspectos:
• Pese a ser obligatorias, las pólizas correspondientes a los diversos seguros, ya se encontraban vencidas en 2002.
• Se hizo «escaso uso» de las sanciones por incumplimientos contractuales, y en los casos en que se ejerció esa facultad, «los procesos de tramitación presentan excesivas demoras, evidenciándose una actitud dilatoria permanente vía recursos administrativos de parte de los concesionarios, como también una ineficiente actitud del órgano de control».
• Se ha afectado la calidad del servicio y deteriorado la seguridad del sistema, generando un perjuicio a los usuarios y al Estado, en la hipótesis de que éste deba reasumir la prestación de los servicios.
• La seguridad pública se vio «notoriamente» afectada por la escasa presencia de personal de organismos de seguridad.
Si bien la Auditoría indicó que el Estado no canceló los subsidios íntegramente o en el plazo contractual, también advirtió que en las concesiones se verificó «aumento del nivel de endeudamiento y pérdida de solvencia», y «pagos de honorarios por asesoramiento técnico a los accionistas, superiores a la utilidad neta de impuestos, lo que importa un ingreso libre de riesgos para ellos».
También la Auditoría advierte sobre los sistemas de selección de contratistas y proveedores que no cumplen con principios básicos de transparencia, y que «las inversiones son ejecutadas por el concesionario y solventadas con fondos provenientes del Tesoro nacional o de la tarifa que paga el usuario».
En el servicio ferroviario de cargas, la Auditoría también señaló «incumplimiento generalizado de las inversiones comprometidas y falta de ejecución de las obras de mantenimiento» en lo relacionado a vías, comunicaciones, señalamiento, infraestructura y material rodante. También manifestó «alto grado de incumplimiento en el pago del canon».
Uno de los informes particulares más lapidarios se refiere a Transportes Metropolitanos General Roca (interurbano de pasajeros). Según la Auditoría, se observa «un deterioro constante de la situación de la empresa, una expansión elevada del endeudamiento y una pérdida de solvencia, debido a una deficiente gestión económico-financiera que genera dudas fundadas sobre la viabilidad futura de la misma».



