La semana concluyó con una rueda que agregó una faceta indeseada a lo que se venía observando, que era un mercado desmotivado por parte de las dos fuerzas. El viernes esto varió, para mal, porque una de ellas -la oferta- se mostró bastante más movediza que durante el jueves y esto quedó registrado en el doble juego de índices: precios hacia abajo, con volumen hacia arriba. Se podía inferir bastante de esto en la actuación previa, cuando la plaza había extraído un resultado casi neutro, pero a costas de una contracción muy notoria de los negocios. Y si en tal ocasión se hubieran anotado más operadores con inquietud de venta, posiblemente el índice de cotizaciones se habría deprimido. Todo eclosionó en la fecha final, sin contar con el acompañamiento del Bovespa -en suba de 1%- y ni siquiera del Dow, casi neutro. El indicador Merval derrapó hasta cercanías de 2%, elevando los negocios a los $ 46 millones -más del doble que antes- y con una plena participación adversa de la acción clave, Tenaris. La siderúrgica, que terminaba de enviar un adelanto de sus números contables, recibió una corriente fuerte de ventas. Y decayó casi 4% en sus precios, apoyado en unos 470.000 papeles. Siguió sin irle bien a Acíndar, nueva baja de casi 2%, otra que había adelantado sus saldos semestrales. Siderar, con 3% de baja, redondeó un cuadro de negativos importantes.
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La semana quedó de tal modo positiva en Bovespa y Dow, con 1,2% y 0,2%, pero adversa en el Merval con 0,34%. El índice nuevamente debajo de la frontera, con 1.683 puntos, ofreció un panorama desconcertante en nuestro ambiente.
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