Nielsen: "Es un error pensar que la economía argentina no se afectará"
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El exsecretario de Finanzas Guillermo Nielsen.
P: ¿A que hechos políticos se refiere?
G.N.: En los Estados Unidos hay un fortalecimiento de la derecha republicana extrema: la facción llamada el "Tea Party" con la cual es muy difícil negociar en los mecanismos de la democracia. Si bien sus postulados de reducción del déficit son indudablemente saludables a mediano y largo plazo, en el corto plazo las formas de la negociación han llevado a una percepción de "parálisis" del Ejecutivo estadounidense. Por otra parte, las negociaciones mostraron también la extraordinaria irresponsabilidad del presidente Obama que, a pesar de haber presidido sobre el mayor deterioro fiscal en la historia moderna de los EEUU y sin resultado favorable alguno, sigue con una posición de hacer más de lo mismo
En Alemania el electorado no estuvo de acuerdo en el rescate a Grecia, y tienen razón. Estuvo, y está plagado de errores técnicos que hacen que el costo final todavía no haya sido correctamente explicado ni a la opinión pública, ni ante todo a la clase política. Los electores alemanes no están dispuestos a seguir esperando y sobretodo se rehúsan a seguir pagando por el manejo irresponsable de la banca y de la economía.
P: ¿Por lo tanto, estima que continuará la volatibilidad en los mercados?
G.N.: Me temo que sí, que vamos a continuar en un escenario muy volátil
P.: ¿Qué impacto tendrá la baja de la calificación de la deuda norteamericana?
G.N.: El impacto directo inmediato es ante todo sobre los fondos que invierten sólo en papeles AAA. Esto debería llevar a que estos fondos se desprendan de los bonos del Tesoro estadounidense. No tengo clara la magnitud de este mercado, en todo caso este aspecto quedó oculto por el "flight to quality" que aumentó la demanda de bonos del Tesoro. Y aquí hay una nueva paradoja: aumenta la demanda de bonos del tesoro porque la percepción del mercado es que los EEUU tienen una capacidad de ajuste económico superior al resto del mundo desarrollado, con lo cual la economía americana se repondrá rápido que el resto del G7 a mediano y largo plazo. En otras palabras, el cambio no implica mucho porque el gobierno de los EUA, aunque está mal, está mucho mejor que la mayoría de los gobiernos del resto del mundo y seguirá siendo la referencia por la profundidad de su mercado y el rol del Dólar.
P. ¿Piensa que algunos países podrán dejar de adquirir bonos de EE. UU?
G.N.: Justamente, la baja de calificación plantea interrogantes interesantes: ¿China, que ha sido el gran comprador de bonos americanos, seguirá comprando? A la luz de las declaraciones de las autoridades económicas de ese país hay un signo de interrogación que al menos requerirá en los próximos días de una visita negociadora a Beijín. ¿Y si siguen comprando, seguirán comprando a la misma tasa que antes? Yendo a Europa, si los EEUU dejó de ser AAA, ¿Que pasa con Francia?
P.: ¿Cree que es posible que el mundo nuevamente pueda caer en recesión?
G.N.: Es sin duda una posibilidad. Hay una desaceleración en las principales economías, desde China a los EEUU. Por otra parte hay una sensación que en estos momentos la capacidad de la FED de llevar adelante políticas anti cíclicas es limitadísima, con lo cual la política económica estadounidense debe focalizarse en los problemas estructurales.
P.: ¿Considera que la situación de Argentina, al igual que otros países emergentes no se verán mayormente afectados por esta crisis (más allá de una caída en el precio de los commodities) y por qué?
G.N.: Es un error pensar que la economía argentina no se verá afectada. La actual situación va a afectar a todo el mundo. En los últimos años, la economía argentina se vio beneficiada por una demanda internacional muy fuerte por la soja, y por el mercado automotriz brasileño. Esta fortaleza llevó a descuidar la gestión doméstica de la economía, y se dio lugar a una cantidad importante de distorsiones que están impidiendo el proceso de desarrollo económico con solidez. Frente a la disminución de la locomotora internacional, los problemas de la locomotora doméstica se van a hacer mucho más evidentes. Es necesario volver a la gestión a partir de diagnósticos certeros. En todo caso, está en duda si los líderes políticos que tenemos tienen en claro los altos riesgos de la coyuntura en la que estamos.
P.: ¿Qué cree que debe hacerse con las calificadoras de riesgo?
G.N.: Las calificadoras han tomado la escena central con el rol del villano. Sin embargo, la realidad es que son una parte muy importante del marco regulatorio de las inversiones. Están para quedarse. En definitiva, son un mensajero de la realidad. En todo caso, al igual que la mayoría de los países vecinos, la Argentina debería tener una política constructiva hacia las calificadoras.
P.: ¿Piensa que el G20 tendría que tomar alguna decisión al respecto?
G.N.: Como Secretario de Finanzas tuve a mi cargo las relaciones con el G20 durante casi cuatro años, en momentos extremadamente complejos de las relaciones financieras de la Argentina con el mundo. Yo sería muy prudente en colaborar para involucrar al G20 en algún tipo de condena a las calificadoras. Sería un ejercicio de esterilidad.
P.: El economista Kenneth Rogoff planteó que la salida a esta crisis no es con paquetes de estimulo sostiene que debería irse hacia un esquema inflacionario para así licuar en parte los valores de los activos. Otros economistas sostienen lo contrario e indican que son necesarias más medidas de estimulo ¿cuál es su opinión?
G.N.: Hay que evitar entrar en senderos inflacionarios. Se entra fácilmente, casi al descuido, y luego cuesta muchísimo salir. Hay que aceptar que a esta altura de los ejercicios anti-cíclicos se debe pasar a un trabajo lento, que es el de las reformas estructurales. No hay sustitutos para esto. No se debe fantasear con soluciones mágicas, porque no las hay.



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