"No está bien subordinar precios a un dólar alto"

Economía

"Se puede aceptar cualquier política monetaria, pero en la medida que esté orientada a contener la inflación y desarrollar el mercado de capitales. No está bien subordinar la estrategia de precios del país al sostenimiento de un tipo de cambio real alto», sostuvo el ex ministro de Economía Roque Fernández en una entrevista con este diario.

Además agregó que «la competitividad viene dada por otros elementos» en relación con el valor del dólar.

Periodista: ¿Cuáles son los aspectos más preocupantes de la actual situación económica?

Roque Fernández: Son dos puntos conectados con la inflación reprimida por controles de precios. El primero, el caso de los servicios públicos, específicamente el tema energía, donde el oficialismo se metió en una trampa. Si plantea el problema como una cuestión de Estado, buscando un consenso con la oposición, dadas las circunstancias políticas es muy difícil que encuentre acompañamiento en un ajuste tarifario, por lo que deberá pagar íntegramente el costo político. Si no hace los ajustes, va a ser responsable por no haber tomado las medidas a tiempo. En definitiva, la brecha energética no se va a cerrar y el país lo va a sufrir. La otra trampa son los acuerdos de precios en sí. Se entró por no pagar un mínimo costo de dos decimales en el Indice de Precios al Consumidor. ¿Cómo va a salir ahora cuando el costo en inflación es mucho mayor? Con el tiempo es cada vez es más difícil. Ninguno de los problemas son inmediatos, pero habría que resolverlos antes de que se sigan agravando.

P.: ¿Ayuda el colchón fiscal a que no se empeoren estas cuestiones?

R.F.: Cada vez se afectan más recursos a estas cuestiones, pero hay que recordar que los fondos se van a necesitar para otros temas. Acá hubo una gran licuación de salarios y jubilaciones, que van a tener que retomar su nivel de equilibrio. Ya observamos permanentemente los reclamos y los fallos en las distintas instancias judiciales, y el impacto sobre las finanzas públicas va a ser significativo.

  • Conjunción

    P.: ¿A qué se debe el buen nivel de actividad económica? ¿Hay mérito del gobierno o fue un coletazo de la favorable situación internacional?

    R.F.: Una conjunción de las dos cosas. Hubo un razonable control de las finanzas públicas, cierto que con impuestos distorsivos, pero que igual generaron recursos que van al superávit primario. Fundamentalmente, se evitó un desborde desde el punto de vista fiscal. Sumado a eso una coyuntura internacional favorable, que se reflejó en la suba de los precios de los productos que la Argentina exporta, y una gran liquidez internacional, que estimuló los flujos de fondos a los países emergentes. La mayor recaudación fiscal, por los impuestos a las exportaciones, mantuvo el orden macroeconómico que estamos observando, que es importante y no debe ser menospreciado, ya que en otras épocas situaciones internacionales similares se desaprovecharon en aumentos del gasto público.

    P.: ¿Qué opina del manejo monetario y de la voluntad de mantener el dólar cercano a 3,10 pesos?

    R.F.: No coincido en que la competitividad argentina se pueda determinar controlando el tipo de cambio real.

    Viene dada por otros elementos. La imposición del dólar a 3,10 pesos, cuando el mercado considera que vale 2,8, por decir un ejemplo, significa que hay que emitir dinero o deuda para sostenerlo. Y ahora se está utilizando el impuesto inflacionario para sostener el tipo de cambio real un poco más alto que su equilibrio. Creo que es una señal distorsiva para la asignación de recursos.

    P.: ¿Propondría entonces un tipo de cambio más flexible?

    R.F.: Se puede aceptar cualquier política. Se puede usar una regla monetaria, objetivos de inflación, crawling peg, pero en la medida que la política esté orientada a contener la inflación y desarrollar el mercado de capitales. Debe ser transparente, bien explicada y anticipable por la gente. No está bien subordinar la estrategia de precios del país al impuesto inflacionario que haga falta para sostener un tipo de cambio real alto.

    P.: ¿Qué opina de la estrategia de acumular reservas?

    R.F.: Tiene que tener algún tipo de argumentación. Se pueden usar para realizar intervenciones transitorias, en crisis o catástrofes. O en un mecanismo tipo convertibilidad, donde se les quiere asegurar a los tenedores de pesos que el Central puede cambiar al tipo de cambio vigente todos los pesos que haga falta. Pero hoy el Central no está obligado a mantener una paridad. El objetivo no debe ser acumular reservas porque sí. No tiene mucho sentido endeudarse a 10% de interés para colocar las reservas 2%.

    P.: Ya que habló de la convertibilidad. ¿Cuál es su evaluación de ese sistema a 4 años ya de su abandono?

    R.F.: Yo nunca fui dogmático con el tipo de cambio fijo, pero parecía que en ese momento tenía fuerte justificación para transmitir seguridad después de la salida de la hiperinflación. Se habla mucho de dos cosas que creo que no son ciertas. Por un lado, la salida de la convertibilidad no fue producto de un atraso cambiario en los 90. En el 99 el tipo de cambio real era muy cercano al de equilibrio. Los análisis independientes realizados por organismos multilaterales daban un valor en el peor de los casos 7% apreciado. Tampoco es cierto lo del fuerte endeudamiento. La deuda en relación al PBI en la década del 90 se mantuvo por abajo de 36%, un ratio muy razonable, y se emitió deuda vinculada con la pérdida de recaudación por la reforma previsional, que en un análisis intertemporal mejoró la situación patrimonial del Estado. El gasto primario se mantuvo constante en relación al PBI.

    P.: ¿Por qué se disparó entonces el tipo de cambio si se encontraba cerca de su valor?

    R.F.: Fue una situación de pánico que empezó en 2001, ante la dificultad de refinanciar la deuda. El rechazado ajuste de u$s 2.700 de López Murphy, sumado a la sucesión de errores posteriores, como sacarle las reservas al Central, eliminar su independencia, sacarles la liquidez a las AFJP, el fuerte endeudamiento con el FMI que entró por una ventanilla y salió por la otra por la fuga de capitales, llevó a una situación crítica que produjo el salto del dólar.

    Entrevista de Martín Lalín
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