Los números sirven y nos son útiles sólo en la medida en que reflejan la realidad (cuando mucho son una cuantificación de la realidad, pero jamás serán "la realidad"). Poco importa entonces 0,62% que perdió el Dow en la última rueda cuando analizamos lo ocurrido en 2005. Podemos, eso sí, discutir si el mercado bursátil terminó ganador o perdedor (el Dow retrocedió 0,61%, el S&P 500 ganó 3% su 3er. año de suba), lo que no podemos discutir es que estos doce meses no fueron de los mejores para quienes apostaron por la "América Corporativa". Podemos discutir también si el costo del dinero subió o se mantuvo estable (la Fed incremento los Fed Funds, de 2,25% a 4,25%, pero la tasa de los treasuries a 10 años trepó 17 pb a 4,393% anual). Lo que no podemos discutir es que la inversión de la dimensión temporal del riesgo (el "spread" entre las tasas) es un fenómeno que merece atención, sea cual sea la interpretación que le demos (a dos años el Estado paga 4,408%). Podemos elaborar muchas teorías del porqué el dólar trepó casi 13% durante 2005; lo que no podemos debatir es que hace exactamente un año las mentes más preclaras del sistema financiero juraban y perjuraban que la moneda norteamericana había entrado en algo así como un ocaso permanente y no fueron capaces de percibir la necesidad del mundo de refugiarse en activos norteamericanos (esto "aclara" la "suba" bursátil y lo de las tasas). Un papelón parecido fue el de quienes sostenían ser especialistas en el tema petrolero, ya que al trepar el oro negro a u$s 40,48 por barril, dejando totalmente descolocados a quienes afirmaban hace 365 días que "la victoria" aliada en Irak lo mandaría a la zona de las tres decenas y a quienes luego lo veían en torno a los u$s 100. Si bien fueron muchos los commodities (especialmente los duros como el cobre, hierro, etc.) que cerraron el año rozando máximos históricos -en promedio treparon más de 18%-, no dejó de sorprender 19% que ganó el oro cuando la inflación se mostró muy acotada en casi todo el mundo. Con el Nikkei ganando 40% y las Bolsas europeas más de 23% en promedio, es claro que más que motor del mundo los EE.UU. fueron este año su refugio de última instancia, así que cuidado con 2006.
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