Nunca mejor aplicado aquello de: «golpe a golpe, verso a verso» que involucra tanto a los devaneos de los mercados en lo que hace al vaivén infernal de sus índices como a todo lo que los sigue inundando de pronósticos, informes, análisis y versiones. El martes fue golpe abajo -donde más duele-y ayer fue contragolpe, cuando ya todo parecía derretirse de nuevo. De un día para el otro, una brecha -entre extremosque en el Dow Jones involucró 4% y que para tal tipo de mercado es, simplemente: un disparate. ¿Qué les quedaría, entonces, a los volátiles regionales? Pero así fueron los cursos, y en el Dow se vivió rueda de repunte y cercano a 2%. Con una benefactora corriente sobre el resto, tomada por el Bovespa con mejoría de 2,1%.
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Al llegar al Merval se pudo ver la contracara del martes y ungiendo a Buenos Aires actual como el «rey» de los pendulares. Porque fue la que más bajó antes, siendo la que mejor rebotó ayer, sumando 3% redondo y volviendo a recortar su pérdida anual (que andaba otra vez por 5% de rebaja en 2007).
El índice tuvo piso mínimo en 1.986, sin perforar lo anterior, alcanzó a trepar a los 2.045 puntos y también la marca le sirvió para el cierre. Rasgo potable y que mostró una fecha de firmeza que se supo sostener.
Contracción
Siempre queda algo inarmónico cuando se está en medio de un fangal y sin una brújula que marque punto cierto en los mercados. Ayer se descalzaron precios y negocios, porque el respaldo a la suba de 3% se hizo con bastantes menos órdenes que las giradas en la baja del martes.
Solamente $ 75 millones de efectivo, lo que atribuye a una contracción de la oferta el peso del rebote logrado. Quedan dos ruedas para concluir agosto y ver de qué modo se ponen de acuerdo ambos indicadores. Como en el teatro, el símbolo de hoy parece resultar el de las dos «máscaras» de la comedia. Y la Bolsa resucitó.
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