La última vez que el mercado arrancó las tres primeras semanas del año en baja fue en 1982. Esto podría no ser importante, si estuviésemos viendo un ingreso neto de fondos al mercado. Lamentablemente, distintas estimaciones calculan que tan sólo de fondos comunes cerca de u$s 600 millones han "salido" del mercado accionario norteamericano, dirigiéndose en gran medida, no a los bonos ni a otros activos locales, sino al exterior. Lo que hace que la situación sea preocupante para algunos no es ninguno de estos dos factores en particular, sino su combinación. Sin dudas, la idea de que lo que ocurre durante enero marca el destino del año es un dislate. Pero está claro que el ánimo entre los inversores no es hoy el mismo que un mes atrás.
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Con 1,6% que perdió el Promedio Industrial en la última semana (-0,75% el viernes, cuando cerró en 10.392,99 puntos), acumula un descenso de 3,6% para el año, que puede parecer mucho, pero no tanto como 6,5% de pérdida que marca el NASDAQ. Si bien es cierto que el tema petrolero sigue siendo preocupante, 0,6% que aumentó el precio del barril de crudo a u$s 48,6 no es para asustarse. Menos todavía lo es el descenso de la tasa a 10 años que cayó de 4,21% a 4,16%, o la desvalorización del dólar. Lo que más parece pesar hoy en los inversores son los estados contables y, en particular, las proyecciones hacia adelante. Esto explica por qué, si bien más de un cuarto de los integrantes del S&P 500 ya difundieron balances y en 80% de los casos éstos fueron los esperados o mejores, el sentido de los precios cotizantes ha sido a la baja. Veremos qué pasa esta semana. Informate más
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