Milán (AFP) - Un nuevo escándalo financiero de grandes proporciones podría registrarse en Italia, luego de que ayer se abrió una investigación judicial sobre las cuentas de la mayor empresa de construcción de ese país, Impregilo. La investigación, abierta por el tribunal de Monza (Norte), examina las cuentas de 2003 del grupo y de su filial Imprepar, que empezó a ser liquidada el año pasado.
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Impregilo tiene en la Argentina-18,33% de Autopistas del Sol y la concesión del puente Rosario-Victoria en sociedad con Benito Roggio e hijos, luego de haber terminado la construcción de esa conexión en 2003. Además, Impregilo lidera en la Argentina al grupo Eriday, que actualmente demanda al Estado nacional por u$s 1.000 millones, debido a presuntos incumplimientos en el contrato de construcción de la represa Yacyretá. El juicio se encuentra en la Cámara de Comercio de Francia, pero todavía no comenzó porque el gobierno argentino impugnó el tribunal arbitral designado.
Según se conoció ayer en Italia, los dos mayores dirigentes de Impregilo, el presidente Paolo-Savona y el administrador delegado Pier Giorgio Romiti, también están siendo investigados judicialmente, mientras fueron secuestrados documentos en las oficinas italianas de la firma de revisión de cuentas Deloitte y Touche. Las acciones del mayor grupo de construcción italiano, especializado en grandes obras de ingeniería en la península y en el exterior, muchas de ellas en América latina, fueron suspendidas desde ayer, lo que afectó a todo el mercado bursátil.
El escándalo involucra también a la familia Romiti, una de las más influyentes de Italia, cuyo fundador, Cesare Romiti, fue por años el número dos de la fábrica de automóviles Fiat y es el actual propietario del Gemina, que tiene 24,8% del grupo Impregilo. Tanto la familia Romiti, hasta hace poco propietaria de la casa editorial RCS Mediagroup, editora de «Il Corriere della Sera», como los ejecutivos del grupo intentaron calmar los ambientes financieros tras recibir las notificaciones. «Nos hemos dotado de criterios correctos de evaluación para la redacción de los balances e hicimos una adecuada mención de ellos», aseguró Impregilo en un comunicado.
Sin embargo, los inversionistas, alarmados por los escándalos de Parmalat, el mayor grupo agroalimentario de Italia, y Cirio, importante fábrica de enlatados,se volcaron a la venta de los títulos. Por esa razón, la acción de Impregilo superó las variaciones autorizadas, cayendo más de 37%, por lo que ayer se suspendió la cotización.
Según las primeras explicaciones, la Justicia indaga sobre un crédito de cerca de 296 millones de euros otorgado por Impregilo a su filial Imprepar. Impregilo esperaba aumentar el capital de 400 millones de euros en el primer trimestre de 2005 para reembolsar una serie de obligaciones y contaba con pedir un préstamo de 500 millones de dólares, por lo que pidió la revisión extraordinaria de sus cuentas por parte de la firma internacional Deloitte.
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