A partir de la cero de hoy volverán a normalizarse los vuelos de Aerolíneas y Austral, luego de que el gobierno dictara una nueva conciliación que obliga a los empleados a volver a sus puestos de trabajo y a la empresa a reincorporar a los 500 trabajadores despedidos. La medida fue acatada tanto por el sindicato de los técnicos aeronáuticos como por la empresa.
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Voceros de Aerolíneas adelantaron que el servicio comenzaría a regularizarse a media mañana de hoy, mientras que por la noche podrían quedar restablecidos la mayoría de los destinos internacionales. Se estima que el esquema completo de vuelos quedara normalizado mañana. Por lo pronto, anoche los técnicos se disponían a realizar la revisación de los aviones, medida obligada para el despegue de las aeronaves.
Desde la cartera laboral se indicó que la conciliación obligatoria es por un plazo de diez días y «por última vez y excepcionalmente». No obstante, el plazo para la negociación «puede ser prorrogado» si así lo aceptan las dos partes. La primera audiencia de conciliación obligatoria fue convocada para hoy en la sede de la Secretaría de Trabajo.
El conflicto laboral dejó paralizado tanto a Aerolíneas como a Austral desde el 24 de abril, y ha causado a la empresa tres millones de dólares diarios de pérdidas.
Posturas
La obligación a negociar dispuesta ayer por el gobierno surgió después de varias reuniones entre la empresa y la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA) en las que no se alcanzó ningún acuerdo entre las partes. El gremio de APTA convocó la protesta tras denunciar que la empresa había despedido a 220 trabajadores de su sindicato.
El secretario de Trabajo, Anselmo Riva, explicó que el gobierno decidió aplicar la conciliación obligatoria después de que no se cumplieran los servicios mínimos que marcan la ley y ante la sensación de que el conflicto se agravaba.
De acuerdo con la resolución del Ministerio de Trabajo, las posturas de las dos partes se retrotraen a los hechos que motivaron la huelga, lo que implica la suspensión de los despidos y el final de la huelga. «Esta será la 'última' conciliación obligatoria que aplica el gobierno», después de convocar otras tres anteriores, dijo Riva. Agregó que si fracasa las autoridades no tienen «más herramientas» para mediar en el conflicto.
Aerolíneas Argentinas, que tiene unos 6.500 trabajadores, está operada desde febrero del año 2000 por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), de España, su accionista principal. El plan de la SEPI para salvar financieramente a Aerolíneas Argentinas implicaba reducir la plantilla en 1.340 empleados mediante renuncias voluntarias o incentivadas y jubilaciones anticipadas.
La mayoría de los sindicatos aceptó las respectivas propuestas de la empresa, lo que afectaba a 85 por ciento de los trabajadores que debía dejar la compañía, pero el restante 15 por ciento, afiliado a la APTA, no se plegó al plan.
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