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7 de junio 2006 - 00:00

Obvio: discurso de Méndez en OIT disgustó a gremios

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Héctor Méndez, presidente de la UIA, hablando ayer en la OIT. El dirigente pidió que las leyes laborales sean «normas cumplibles y no un catálogo de privilegios». Naturalmente, los sindicalistas argentinos presentes se disgustaron.
El proyecto de ley del diputado Alejandro Nieva (UCR Jujuy) sumó más preocupaciones a la delegación de la Unión Industrial Argentina que participa en Ginebra de la Asamblea anual de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). «Es muy preocupante que sigan agregándose iniciativas antiempresarias, que lo que provocan es acentuar aun más la marginalidad y la exclusión de los trabajadores que aspiran a integrarse al mercado laboral legal», dijo a este diario en diálogo telefónico Héctor Méndez, titular de la UIA y cabeza de la delegación.

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El dirigente empresarial había hablado ante la asamblea a las cinco y media de la tarde, ocasión en que afirmó que «las normas deben ser cumplibles, no catálogos de deseos; la OIT debe colaborar a establecer estrategias concretas que apunten a proteger al trabajador pero no a leyes que sean meros privilegios. Nosotros no estamos por la dualización del mercado laboral», en obvia referencia al hecho de que en América latina 50% de la fuerza de trabajo está «en negro». Agregó que «las reformas a la legislación laboral, tal como están planteadas, marginarán aun más a los trabajadores que se encuentran en la informalidad».

Llamativa pero no casualmente, en el auditorio se acomodaron -entre otros- el diputado cegetista Héctor Recalde, la viceministra de Trabajo Noemí Rial, y los sindicalistas Gerardo Martínez ( construcción) y Andrés Rodríguez (UPCN). Si bien un rato antes, al cruzarse en un «coffe break» Recalde había saludado a Méndez con un cordial y zumbón «para un Héctor no hay nada mejor que otro Héctor», alguno de los integrantes de la delegación gremial (tras el discurso) se acercó al dirigente empresario y le dijo «el último tramo de tu discurso no nos gustó». Méndez le retrucó: «No estaba escrito para que te gustara; si no digo acá lo que pensamos ¿para qué venimos?».

  • Arbitro

  • De todos modos, hoy seguramente se confirmará que los argentinos, cuando están lejos del país, suelen limar las aristas más ríspidas de sus relaciones: el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, intentará oficiar de árbitro entre «los Héctor» y las diferencias aparentemente irreconciliables en relación con los controvertidos proyectos de legislación laboral presentados por el diputado.

    Será en la embajada argentina en esta ciudad; el anfitrión, un viejo conocido de todos los participantes del encuentro: el embajador Alberto Dumont, ex secretario de Industria. Dumont dará un cóctel casi íntimo para todos los argentinos que participan en la asamblea, y este ágape reemplazará a la comida que iban a celebrar esta noche «los Héctor» más Tomada y Rial en un elegante «restó» ginebrino.

    Mientras tanto, la UIA renovó ayer parte de su Junta Directiva (especie de «legislativo» de la central fabril). Fue casi en silencio y por absoluto consenso; lejos quedaron los días en que dos grupos internos se disputaban con toda clase de armas cargos y posiciones clave. Ayer la elección fue tan «suave» que la entidad ni siquiera informó los nombres de los nuevos integrantes de la Junta.

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