OCDE espera un mayor crecimiento de sus miembros aunque no dejó de señalar riesgos
-
¿Comprar más por menos dólares? la nueva plataforma que promete destronar a Shein y Temu
-
La trampa de la nominalidad: por qué la tasa de los créditos es el mayor obstáculo para la economía real
El diagnóstico de la organización es que, aunque el plan de salvamento del euro ha calmado las turbulencias de los mercados, "la debilidad de la región está lejos de estar solucionada", porque los anuncios de los planes de ajuste pueden no ser suficientes para restablecer la credibilidad, sino que se tienen que aplicar.
Para la OCDE, el principal reto que afrontan ahora sus países miembros es la consolidación fiscal, y eso tiene que venir en primer lugar del recorte de los gastos, pero preservando los que favorecen el crecimiento, como los programas de innovación o de educación.
Tampoco descarta el recurso las subidas de impuestos, aunque en este caso el consejo es que deben centrarse en los que son "los menos dañinos para el crecimiento", es decir, los que gravan el consumo y las emisiones contaminantes.
Otro de los grandes riesgos que pesa sobre la economía global, y que se ha incrementado desde finales de 2009, según los autores del estudio, tiene que ver con la velocidad y la magnitud de los flujos de capitales en los mercados emergentes.
En concreto, se trata de un posible recalentamiento de países como China e India que se tendría que evitar con cambios en sus políticas monetarias para evitar espirales inflacionistas y la creación de burbujas en algunos sectores a consecuencia de una sobrevaloración de los activos.
A ese respecto, la OCDE se pronuncia a favor de una flexibilización del tipo de cambio del yuan, porque eso aliviaría la presión sobre la política monetaria china y ofrecería más margen para combatir la inflación interior en el gigante asiático.
Los autores del informe alertan de que están volviendo a ampliarse los desequilibrios financieros globales, en buena medida por los excedentes comerciales de China, y que la respuesta debe venir, en particular de una instancia como el G-20, de una combinación de políticas macroeconómicas, estructurales y de tipos de cambio.
En esa línea, el economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, ha recordado que las recientes turbulencias en los mercados con motivo de la deuda soberana en Europa sirve para recordar que "el periodo de inestabilidad financiera significativa que empezó en agosto de 2007 no ha terminado todavía".



