Oficial: el lunes reabrirán los bancos en Grecia
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Con este paquete de medidas restrictivas, las autoridades buscan evitar retiros masivos y por ende una caída en cascada de los bancos griegos.
Este es el primer decreto que se publica desde la remodelación del gobierno.
Los nuevos ministros prestaron juramento este sábado después de que Alexis Tsipras apartara a los que se opusieron a las reformas exigidas por los acreedores.
Con esta decisión, el primer ministro, en el poder desde hace apenas seis meses, quiso imponer su autoridad, tras una votación en la que varios tenores de su partido, Syriza, rechazaron las reformas exigidas por los acreedores para el tercer rescate.
Sin embargo, según varios analistas, esta remodelación superficial no bastará para evitar que se celebren elecciones legislativas anticipadas, posiblemente este otoño (boreal).
Yanis Varoufakis, quien dimitió de su cargo de ministro de Finanzas a principios de julio, se ha convertido ahora en el portavoz de los rebeldes.
Varoufakis declaró el sábado a la BBC que el nuevo plan de rescate financiero para Grecia, que aún no está terminado, era "ya un fracaso".
La disposición del primer ministro de distanciarse del ala más radical de su partido y el voto positivo del parlamento griego han contribuido a restaurar una calma, aunque precaria, con los socios europeos y los acreedores, pero sin garantía de una supervivencia financiera a largo plazo.
Grecia recibirá una ayuda de emergencia de 7.000 millones de euros para hacer frente a sus compromisos más urgentes, otorgada el jueves por los ministros de la Eurozona. Pero apenas entregada, desaparecerá casi inmediatamente.
Atenas debe hace frente el lunes al pago de 4.200 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE) y sacarse de encima una importante deuda con el Fondo Monetaria Internacional (FMI).
Paralelamente, una nueva carrera contrarreloj ha comenzado para, además de esta ayuda provisoria, lanzar las negociaciones para que Grecia reciba un tercer rescate de 86.000 millones de euros (94.000 millones de dólares) en tres años. En lo ideal, antes del 20 de agosto, cuando Grecia debe afrontar un nuevo reembolso al BCE.
Pero para esto, Grecia tendrá que seguir demostrando su buena disposición: sus diputados deben votar, a más tardar el 22 de julio, una reforma de la justicia civil y aplicar una directiva europea sobre los bancos.
Restablecer la circulación de dinero es urgente. El control de capitales ha costado ya a Grecia 3.000 millones de euros, fuera del sector turístico, según el diario de centroderecha Kathimerini.
Otra prueba será la aplicación desde el lunes de la subida del IVA, una controvertida medida votada por el Parlamento, en un país donde el fraude fiscal es común.
Pero no solo depende de Atenas alejar definitivamente el fantasma del "Grexit", sino también de sus acreedores.
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang SchTMuble, sigue defendiendo su propuesta de excluir temporalmente a Grecia de la zona euro. Una condición previa, según él, para aliviar la gigantesca deuda helena.
El FMI y el BCE, apoyados como países como Francia, consideran al contrario que el alivio de la deuda griega, principal reivindicación de Syriza, debe ser planificada dentro del nuevo plan de ayuda y sin excluir a Grecia del euro.




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