Los bonos argentinos volvieron a desplomarse ayer y de esta manera cerraron por tercera jornada consecutiva con bajas superiores a 5 por ciento. Además, la plaza ayer tuvo que enfrentar nuevamente la falta de liquidez lo cual provocó un incremento en la tasa interbancaria o «call money». Esta terminó pactándose ayer en torno a 16 por ciento entre bancos de primera línea. Algunos operadores sostienen que se llegó a 19% a la hora 14 cuando las principales entidades financieras dejaron de inyectar dinero.
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Desde temprano los inversores salieron a refugiarse en el dólar siguiendo la tendencia de la región. Así la moneda norteamericana llegó a subir más de 2 centavos en la plaza mayorista para alcanzar $ 3,17 para la venta en el mercado mayorista. Fue entonces cuando el Central salió forzosamente a vender a lo largo de toda la jornada para contener la suba (cerró en $ 3,1658). En las casas de cambio el dólar subió 2 centavos a $ 3,19.
Los bonos en pesos que ajustan por CER continúan marcando nuevos mínimos históricos. El Discount bajó 4,5% a $ 102 mientras que el Par perdió 7,5 por ciento para cerrar en $ 37. En cuanto a los papeles de mediano plazo, el BODEN 2014 fue el más castigado cediendo 9% seguido por el BOGAR 2018 que bajó 6,5 por ciento. Lo mejor de la rueda pasó en la última hora cuando empezaron a llegar algunas pedidos de compra. Sin embargo, la desconfianza de los operadores es tal que ninguno considera que esto indique que se está ante un piso.
Los bonos en dólares también presentaron fuertes pérdidas. El Discount legislación Nueva York bajó más de 6,5% llegando a u$s 76. Por su parte, los cupones PBI volvieron a ser de los más castigados. Tanto el nominado en dólares como su homólogo en pesos presentaron bajas de 11%.
El panorama no sólo fue complicado para los títulos argentinos. Todas los mercados cayeron y los inversores buscaron refugio en el bono del Tesoro norteamericano a 10 años. El rendimiento de este activo bajó 8 puntos a 4,65%. Así, el EMBI Plus, riesgo promedio de los países emergentes, subió 29 unidades a 251 puntos, la mayor brecha desde noviembre de 2005. Por su parte, el riesgo argentino se disparó 48 unidades a 517 puntos.
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