No dura ni un suspiro el amague de rebote; después de la doble mejoría -de precios y volumen- todo retornó a la dura realidad de la depresiónde órdenes. Aspecto que posiblemente haya puesto a cubierto de una merma evidente en las cotizaciones y que se hubiera generado ante la alarmante ausencia tomadora. Cruel paradoja: el día en que se comenzaba a producir el pago de los BODEN, que involucra la suma fantástica de u$s 2.300 millones, el sector accionario vio una contracción que no llevó ni a 7 millones de dólares su total reunido en la rueda.
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Por el exterior, Dow y Bovespa apenas favorables, en torno de un medio por ciento, lo que dejó al Merval como vagón de cola y apenas si pudo conservar lo anterior. Una diferencia desechable, de 0,07%, para el índice mayor que tuvo mínimo de 1.701, máximo en 1.716 y una clausura en 1.715, casi en el punto anterior.
Y respecto de negocios, no se pasó de $ 21 millones de efectivo, perdiendo la mitad de la participación anterior en función del volumen general: sólo 6% es lo que cubrieron como segmento los títulos accionarios.
Con tales ratios, la imagen del día emerge espontánea: insufrible paso de un horario que parece no terminar nunca. El papel que más llamó la atención fue el Grupo Galicia, con caída de 2,25%, mientras procuraba equilibrar en parte, con suba de 1%, y decayó Acíndar en términos suaves, de 0,64 por ciento. Petrobras, Introductora y Patagonia fueron un terceto mayor, en la general, con alzas de entre cerca de 3% y 4%. Agosto se disfrazó de julio, tras crear cierta expectativa anterior, y la pobreza de montos transados vuelve a poner los pelos de punta. Y las carteras muy heladas.
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