8 de febrero 2001 - 00:00

O'Neill: "Mi política es de un dólar fuerte"

Nueva York - El secretario del Tesoro, Paul O'Neill, reafirmó ayer que cree «en una política del dólar fuerte», en declaraciones a la cadena de televisión financiera estadounidense CNBC.

«La política del dólar fuerte es mi política, y no puedo imaginar una situación en la cual podría cambiar esta convicción fundamental», declaró.

La solidez de las convicciones sobre la materia del nuevo equipo del presidente George W. Bush es un punto crucial para los mercados de cambio. Los nuevos responsables pueden tener la tentación de hacer bajar el dólar para facilitar las exportaciones, ya que la economía atraviesa una fuerte desaceleración.

Un dólar fuerte perjudica la competitividad de la Argentina, que debe enfrentar las presiones de Brasil con la devaluación del real.

Desde su comparecencia ante el Senado, que debía dar luz verde a su nominación, O'Neill se muestra de acuerdo con la posición mantenida por sus predecesores demócratas Robert Rubin y Larry Summers.

Contrariamente a sus homólogos europeos, que expresan públicamente opiniones a veces divergentes sobre el euro, estos responsables estadounidenses declaran desde hace años que un dólar fuerte es del interés de la economía de Estados Unidos, cuando son interrogados sobre las tasas de cambio.

Buen trabajo

Sobre la política monetaria de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal (Fed), O'Neill se mostró muy prudente. «Pienso que Alan Greenspan y la Fed han hecho un trabajo maravilloso en la gestión de la política monetaria en estos 10 últimos años», declaró, estimando que no sería muy inteligente dar consejos en público a su «viejo amigo».

En tanto, en su primera visita a Wall Street desde que asumió su cargo, dijo que prevé que el crecimiento económico de Estados Unidos, que se ha desacelerado, repuntará hacia fin de año. También dijo que el recorte de impuestos amerita ser implementado rápidamente.

«No tengo duda de que (el presidente de la Fed, Alan Greenspan) cree que está en el camino correcto para asegurar un retorno a tasas reales de crecimiento en algún punto alrededor de 3 por ciento y 4 por ciento, sin inflación», dijo O'Neill.

Al ser consultado sobre si Estados Unidos presionaría a otras economías para que impulsen su crecimiento con el objetivo de restar la presión para que Estados Unidos sea el principal conductor de la economía mundial, O'Neill dijo: «Es deseable para el mundo que todos los principales motores del crecimiento económico operen lo más cerca posible de su potencial (de crecimiento)».

Este mes, O'Neill se reunirá con los ministros de Economía del Grupo de los Siete (G-7), formado por los siete países más desarrollados, en Italia, donde debatirán sobre la situación económica mundial.

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