«En otras palabras, el mayor volumen de bienes exportados aportó u$s 450 millones adicionales, pero fue más que compensado por el menor nivel de los precios que restó u$s 900 millones», explica el CEI.
Asimismo, el informe advierte que también existen otros factores internos y externos que atentan contra nuestras exportaciones vía cantidades. Entre ellos, se destaca la incertidumbre respecto al valor de equilibrio de la paridad cambiaria que demoran las decisiones de producción e inversión. A esto se suma que la desaparición del crédito que provocaron el default y el «corralito», explican una menor oferta exportable argentina por caída de la producción. Y adicionalmente, se conjugan factores externos negativos como lo es la baja tasa de crecimiento económico (y por lo tanto, de demanda de importaciones) que caracteriza a los principales países demandantes de productos argentinos.
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