La clave de la inflación en 2008 pasará en buena medida por las negociaciones salariales. No comenzaron bien: ya hay gremios que se alzan con posiciones irreductibles y exigencias de 30% de aumento salarial de base. Quien entrará en escena es Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, devenido en una suerte de superhéroe en lo económico cuando las circunstancias lo requieren. Deberá guiar a sindicalistas y empresarios hacia un acuerdo "prudente", tal como fuera fijado como meta por Cristina de Kirchner. Pero a diferencia del INDEC, la tarea no será sencilla por los reclamos variados de gremialistas, preocupados además en ganar espacios en la propia interna sindical. Sería este nuevo rol de Moreno el que ilusionó a empresarios cuando, previo a las elecciones de octubre, se lo impulsaba para el Ministerio de Trabajo.
Varias cámaras empresarias están pensando en recurrir al gobierno para que frene las presiones de aumentos salariales desmedidos por parte de algunos gremios. El reclamo se llevaría ante el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para que utilice el mismo poder de persuasión que cuando reclama la firma de acuerdos de precios. Quieren que el funcionario interceda ante Hugo Moyano de modo que las subas no superen 20%. El gobierno avalaría esta «mediación» del funcionario.
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La confirmación de que los panaderos y los docentes pedirán 30% de aumento retroactivo a enero en el inicio de las paritarias, terminó por alarmar a representantes de las grandes cadenas de comercios y de los banqueros, que antes que termine febrero tendrán que comenzar a discutir sus salarios.
No sería esta la primera gestión de Moreno en este tipo de cuestiones. Su debut en las negociaciones salariales por la vía indirecta se dio en marzo de 2006, cuando los bancarios amenazaban con una semana de paro nacional si no recibían aumentos de más de 16%. El secretario (que en ese momento estaba en plena negociación con los banqueros por el luego fallido plan de créditos hipotecarios para inquilinos), intervino como es su costumbre y logró equilibrar los reclamos, sin que hubiera paros en el sistema financiero.
Precisamente, el conflicto bancario podría repetirse este mes. Sucede que desde la entidad gremial que maneja Juan José Zanola, se pedirá algo innegociable: una equiparación entre los salarios mínimos de un empleado con un promedio de un año de antigüedad entre los bancos públicos y privados. Según los datos del sindicato, en las entidades de capital privado se estaría pagando un piso de $ 2.000, mientras que en los públicos $ 2.500 mensuales.
Diferencia
En general, según asegura el gremio, los salarios en los bancos públicos son mayores que en los privados para el caso de los empleados nuevos; «lo que tiene que terminar», según indicaron fuentes cercanas a Zanola.
Como segundo pedido, La Bancaria pretende que durante el año el mínimo suba a $ 3.000 para todo el sector. Además, se le reclamará al Banco Ciudad, que dirige Federico Sturzenegger, que equipare sus salarios a los del Nación. El gremio quiere ir más allá en estas paritarias, y reclamará más rigidez en los controles de la jornada laboral de sus casi 97.000 afiliados. De hecho, esta tarde en el Ministerio de Trabajo, de Carlos Tomada, habrá una avanzada en este sentido cuando el gremio acuse a Citibank de no respetar el convenio sectorial en este capítulo. En la misma línea, el gremio de los empleados de comercio, de Armando Cavalieri, sacará punta al lápiz para diseñar su pedido de aumento para este año, que no será inferior a 30%.
Mercantiles
Cavalieri tiene la intención de utilizar las cifras del INDEC respecto a los incrementos récord en el consumo interno, como justificativo para la supuesta enorme facturación del comercio durante 2006; que ahora debería «ser redistribuido entre los trabajadores», según le dijo a sus afiliados.
Si finalmente Moreno es reclamado para atemperar la embestida gremial de incrementos en las paritarias de 30% promedio, el funcionario tendrá una oportunidad única: demostrar de qué manera una inflación oficial de 8,5% justifica un incremento salarial de más de 20%; cuando la teoría que el propio gobierno defiende indica que el alza de sueldos debe ser de cinco puntos porcentuales por sobre el incremento de precios. Esto es, los aumentos no deberían superar 13,5% para todo 2008.
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