Pero tras haber quebrado la marca de los 760 dólares la onza, algunos operadores han dicho que el mercado está bien posicionado para cerrar en las próximas jornadas en el nivel de los 800 dólares registrado por última vez en 1980, cuando el oro se disparó a un récord de 850 dólares.
El soporte provendría de un mayor debilitamiento del dólar y del avance del petróleo, que podría destacar el atractivo del oro como una cobertura contra la inflación impulsada por los precios de la energía.
"Cualquier cosa es posible. Ciertamente avanzamos y estamos en aguas desconocidas debido a que no habíamos estado en este punto por tanto tiempo", dijo David Holmes, director de metales preciosos de Dresdner Kleinwort.
"El gran tema del mercado es que ha sido bastante difícil predecir el máximo y todos son cautelosos ya que saben que el mercado está largo, pero el ímpetu aún es alcista", agregó.
En la jornada avanzó hasta un máximo de 28 años de 766,60 dólares.
El gabinete turco le pidió el lunes al Parlamento permiso para lanzar un ataque en el norte iraquí.
Algunos analistas inyectaron un tono de cautela en la tendencia alcista del oro, diciendo que el posicionamiento especulativo en los futuros negociados en la COMEX alcanzó niveles extremos.
El viernes, los futuros auríferos de esa bolsa marcaron un interés abierto récord por quinta jornada consecutiva.
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