La disparada del riesgo-país arrastró la cotización del dólar, que subió 1,95 por ciento y cerró a 2,660 reales, su mayor valor desde el pasado 1 de noviembre, mientras que los títulos brasileños más negociados en el exterior (C-Bonds) bajaron casi dos por ciento.
Semejante panorama se tradujo en la Bolsa de San Pablo, cuyo principal indicador, el Bovespa, cerró con una caída de 3,79 por ciento, la tercera más fuerte del año.
«Siempre hay especulación. Eso hace parte del mercado. Pero en este caso no hay fundamentos para ello porque no hay un riesgo para el sistema financiero brasileño, que ya pasó por crisis peores», sostuvo el analista
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