El INDEC dará a conocer la semana próxima un nuevo número del costo de Canasta Básica Alimentaria, que arrojará una suba menor al 3,6 por ciento que difundió el miércoles pasado, en un hecho inusual que se da en un marco de preocupación del Gobierno por el fuerte incremento de los productos de primera necesidad.
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Una fuente gubernamental dejó trascender que la cifra del 3,6 por ciento era de carácter "potencial" y que el dato definitivo se conocerá el próximo lunes cuando se difunda el indicador definitivo de Canasta Básica.
"El número final será menor", aseguró la fuente citada por la agencia oficial de noticias, a pesar que nunca hubo un cambio desde el anticipo de la canasta que informa el INDEC junto con el Costo de Vida hasta la difusión del dato último.
Para explicar la baja en el 3,6 por ciento, el vocero indicó que "en los últimos quince días experimentaron bajas la carne, las verduras y el pescado, y entonces confiamos que cuando se conozca el número final será menor".
Lo extraño, y que no fue explicado, es por qué esos aumentos fueron detectados recién ahora.
Para confeccionar el IPC y la variación de la Canasta, el INDEC releva aproximadamente alrededor de 115.000 precios en alrededor de 8.000 negocios, en los 24 partidos del Gran Buenos Aires, hasta el último día hábil de cada mes.
Si hay alguna variación de precios en los últimos días de cada mes, lo que técnicamente se conoce como "arrastre estadístico", ya sean subas o bajas, el organismo las computa al mes siguiente que es donde precisamente se produce el impacto.
Si el INDEC modifica el indicador de la Canasta Básica Alimentaria también debería cambiar la variación de precios en Alimentos y Bebidas, y en consecuencia también la misma cifra final del IPC.
Esto debería ser así porque los mismos artículos que componen la Canasta Básica Alimentaria, son los que se tienen en cuenta para elaborar el IPC.
Cualquier modificación de los índices agravaría aún más el proceso de pérdida de credibilidad sobre las estadísticas oficiales, que se ahondaron luego de la crisis de enero pasado, cuando el gobierno cambió a funcionarios claves que tenían a su cargo la confección del IPC.
En el Ministerio de Economia existe preocupación porque el indicador de inflación de los últimos doce meses alcanzó ya la cifra del 9,1 por ciento.
También preocupó que el índice de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que en los primeros tres meses del año ya registró un aumento del 7,1 por ciento.
La inflación presupuestada para la inflación de 2007 es del 9 por ciento, y como a lo largo del año se esperan precios en alza en economía ya proyectan un alza de entre el 11 o 12 por ciento de la inflación anual.
En el Palacio de Hacienda se admite extraoficialmente que éste será un año de convivencia con un proceso con la inflación, porque continuará el proceso de reacomodación de precios relativos internos.
Según se analiza en Economía, los aumentos salariales que se están negociando en paritarias en torno del 15 por ciento darán un impulso adicional al consumo y por ende al costo de vida.
Como los niveles de producción no alcanzan para sostener la demanda interna, esto inevitablemente traerá aparajedo un aumento de precios, y en economía se preparan para frenar alzas ilimitadas en los precios que desborden las proyecciones del Gobierno.
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