Otra vez está todo en manos de la Fed

Economía

Algunos musitaron algo sobre que la Reserva Federal no recortaría hoy su tasa de referenciapara los préstamos al sector bancario. Otros, en cambio, se centraron en la merma de la confianza de los consumidores. Si bien el principal motivo que aparentemente tiene el Comité Abierto de la Fed para rebajar su tasa es la propia expectativa que hay en el mercado ante esta cuestión, no debemos olvidar que existe una necesidad real de fondos de bajo costo por muchas empresas del sector financiero, que, de no obtenerlos, verían peligrar su existencia (desatando una crisis que nadie sabe dónde terminaría). El problema es que en la medida que la Fed no puede reconocer públicamente ninguno de estos dos factores, termina poniéndonos en un escenario en que "la cola es la que mueve al perro".

Pasando al asunto de la confianza de los consumidores, cuesta pensar (la "confianza" y el "gasto" de los consumidores no se vinculan de manera directa) que ello fuera una verdadera sorpresa para alguien, y aun admitiendo que golpeó duro a Procter & Gamble (el mayor retroceso del Dow), esto no explica por qué sus competidora Colgate Palmolive y Avon (las dos con mejores balances) cerraron en suba. Si queremos sindicar un solo factor como causante del malhumor que hubo entre los inversores, tal vez conviene apuntar al precio del petróleo. Es que si 24 horas antes decíamos que su suba había sido una de las principales causas del repunte accionario, lo lógico es vincular su merma a u$s 90,38 por barril (la mayor desde principios de agosto) con 0,56% que perdió ayer el Dow, al cerrar en 13.792,47 puntos. Lo prudente puede que sea entonces pensar que el mercado se tomó ayer un respiro, aguardando tanto a la Fed como a los números del PBI y los balances que han de arribar hoy. Quien una vez más no se mostró prudente fue Alan Greenspan advirtiendo que lo peor de la crisis inmobiliaria está por llegar y que la chance de una recesión es de casi 50% (dicen que las ventas de sus memorias no van como se esperaba). A pesar de sus esfuerzos, el centro de los comentarios lo acaparó el responsable de la mayor pérdida en la historia de Merrill Lynch, quien se debe ir de la empresa con un premio de u$s 161,5 millones. Así de justo es Wall Street.

Dejá tu comentario