Excediendo hasta los pronósticos más pesimistas, visto el cierre del viernes, cuando la plaza accionaria había perdido la posibilidad de un rebote, pero quedando en una base de oferta adelgazada y como encaminándose a una meseta.
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La reanudación de los negocios volvió a observar una plaza inundada de oferta -respecto de la posibilidad diezmada de la asimilación-, y esto fue dejando solamente tierra de cotizaciones arrasadas a su paso. Sin que los límites de mínima reaparecieran, otro gesto preocupante, el día se desarrolló bajo el imperio de resistencias permanentemente saltadas por nuevas partidas y un retroceder de nada menos que 4,25% en el Merval: mucho más importante que el porcentual en sí, porque se agregó a más de 9% asumido en la baja de toda la semana pasada.
Y, sin embargo, lo peor no fue el índice de caída -que dejó al Merval en los 1.374 puntos y ya caminando por debajo de los 1.400 con holgura-, sino el cúmulo de órdenes que hicieron un total de unos $ 110 millones de efectivo para acciones. Aleación fatal, baja fuerte y una trepada de montos negociados, que a estas alturas se ha llevado en pocos días casi todo lo conseguido en el desempeño brillante de febrero. Todo el listado de líderes -partiendo de 11% en Renault- recibió otra dura golpiza vendedora. La aspiración es, por ahora, encontrar una saliente de donde asirse.
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