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La medida, que comenzó a regir el 1 de enero pasado, es el centro de la crítica de las inmobiliarias porteñas y de los potenciales inversores, debido a que encarece las operaciones y obliga a mayores negociaciones entre las partes, para determinar quién se hará cargo del monto extra.
Para el Gobierno porteño, en cambio, la instrumentación de la tasa fue interpretada como un «avance», debido a que sólo quedará exento de pagar el impuesto quien compra la vivienda con fines de residencia.
Además, explicó el funcionario porteño,
Este año se espera que la recaudación por sellos llegue a
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