Está por concretarse uno más de la casi incontable lista de intentos de reflotar el moribundo Tren de la Costa: sus nuevos administradores abrirán locales en sus semiabandonadas estaciones San Isidro y Barrancas, a pesar de que la primera ostenta un ex shopping casi vacío, y la segunda nunca tuvo actividad comercial registrable.
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Así, en San Isidro -y acentuando su perfil de dudoso mercado persa- prometen abrir un «multiespacio del diseño y la moda independiente» (léase 30 stands donde se venderán ropa y baratijas de variopinta calidad). Además, habrá locales de otras especialidades, ninguno de ellos de marca medianamente conocida. En Barrancas, la apuesta es al backgammon en conjunción con la «comida saludable».
Cabe recordar que el Tren de la Costa fue el ancla alrededor del cuello de Sociedad Comercial del Plata, que obligó a sus accionistas a desprenderse de valiosos activos para intentar enjugar su déficit operativo y las deudas contraídas en su construcción. Hoy sus estaciones languidecen, casi tan abandonadas como cuando hace una década se intentó reflotar una línea de trenes que ya había sido cerrada en los años '60.