San Pablo - Un día después del anuncio de que Brasilno renovará el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, aparece como el nuevo «hombre fuerte» del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y la mejor garantía para los acreedores e inversores de que el país cumplirá con sus pagos.
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Tan sólida es la posición de Palocci en el gobierno, que el mandatario Da Silva dejó el lunes a la noche que el ministro, de 45 años, apareciera en cadena por radio y TV para anunciar, «en nombre del presidente Lula», que Brasil «puso su economía en orden y no precisa más de la ayuda del FMI».
El nuevo «zar» de la economía brasileña volvió a prometer que el gobierno no aflojará su política fiscal ni la lucha contra la inflación e instó al Congreso a aprobar un proyecto de ley, de su autoría, que otorga autonomía operativa al Banco Central, un antiguo reclamo del FMI y del mercado financiero.
«Lo que se observa en la mayor parte de los países, y ésa es una tendencia, es que los gobiernos definen las metas de inflación y los bancos centrales tienen autonomía, por lo menos autonomía operativa, para perseguirla, definiendo los instrumentos más apropiados para ese fin», argumentó Palocci. De acuerdo con Palocci, la autonomía operativa del Banco Central derivará en una caída de la tasa de interés básica, en la reducción de las probabilidades de crisis cambiarias y en una contribución real al crecimiento de la economía.
• Autonomía
Se trata de uno de los primeros proyectos que el gobierno envió al Congreso, en enero de 2003, pero que permanece en algún cajón parlamentario desde abril de ese año, cuando el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) cerró filas en contra de esa iniciativa.
Es que, según el PT, si el gobierno concede autonomía operativa al Banco Central, perderá su capacidad de influir en la definición de la tasa de interés básica de la economía y, en consecuencia, en la formación de dos precios básicos: el costo del dinero y la tasa de cambio.
Los legisladores del PT no están solos en esa postura: son apoyados por el jefe de Gabinete, José Dirceu, adversario interno del creciente poder de Palocci y habitual crítico de la política monetaria.
Empero, éste parece ser el momento de Palocci, que aparece como la principal carta de Lula da Silva para ganar la reelección en 2006.
En este sentido, Palocci fue el principal ganador de la módica reforma de gabinete dispuesta la semana pasada por Lula da Silva.
En la pulseada previa a esa reforma, Dirceu quería colocar como ministro de Planificación a Jorge Bittar, crítico como él de la política económica de Palocci, pero el presidente terminó ubicando allí a Paulo Bernardo Silva, uno de los aliados más estrechos del ministro de Economía.
Ahora, luego del abandono de la tutela del FMI, los analistas financieros consideran a Palocci como el garante de la continuidad de la política económica, que ha sido bendecida por el FMI con repetidos elogios.
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