La ex Pescarmona perdió $1.015 millones y acordó suspensiones

Economía

La empresa mendocina dijo que el panorama por la pandemia luce incierto. Pero ratificó la ejecución de sus proyectos en marcha.

IMPSA -la ex Industrias Metalúrgicas Pescarmona- no es ajena al contexto económico adverso que genera el coronavirus y que se hace sentir con particular intensidad sobre todo el sector metalúrgico, que acumula 24 meses consecutivos de caída de producción. En los resultados de su balance presentados recientemente ante la Comisión Nacional de Valores, la compañía con base en Mendoza declaró pérdidas netas por $1.015 millones.

La empresa nunca estuvo parada porque su actividad es considerada esencial, pero tuvo que bajar su ritmo de producción para adecuarse a los protocolos sanitarios.

Sobre este punto, expresó: “IMPSA ha respetado las medidas ordenadas por las autoridades, manteniendo guardias operativas en su planta industrial y en aquellos proyectos que lo requieren prioritariamente, llevando adelante un estricto protocolo sanitario para impedir el contagio”.

También informó que “IMPSA por su parte firmó durante mayo acuerdos con la UOM, ASIMRA y el personal fuera de convenio para la suspensión concertada de parte de sus trabajadores con vigencia desde el 1 de abril conforme el artículo 223 bis LCT, por el cual se establece el pago de una prestación no remunerativa durante el período de suspensión equivalente al 83% del salario bruto total habitual”.

“La evolución futura del Covid-19, al igual que las medidas necesarias para contenerlo o tratar su impacto, son muy inciertas y no pueden predecirse, y, por lo tanto, los efectos que éstas tendrán sobre la condición económica, financiera, la liquidez y los resultados futuros de las operaciones de la Sociedad pueden diferir de los previstos a la fecha de emisión de los presentes estados financieros. No obstante, IMPSA continúa con la ejecución de sus proyectos, no prevé sanciones de sus clientes por razones de fuerza mayor pues ellos mismos debieron paralizar sus actividades a causa de la pandemia. Estimamos que las demoras mencionadas precedentemente podrán ser compensadas mediante el uso de la capacidad ociosa de la compañía”, añadió.

La compañía está en manos de los bancos acreedores -tras haberse declarado en default en 2014- que siguen buscando interesados en comprarla, pero la pandemia puso un paréntesis.

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