26 de abril 2005 - 00:00

Para FMI, en 5-10 años será un "peso pesado"

Rodrigo de Rato
Rodrigo de Rato
Washington (EFE) - El Fondo Monetario Internacional (FMI), presidido por Rodrigo de Rato, predijo ayer que Brasil se convertirá en un «peso pesado» de la economía mundial en los próximos cinco a diez años, con crecimientos anuales «sostenidos» de 3% a 4%. En una entrevista en la publicación del Fondo «IMF Survey» distribuida ayer, el subdirector del Departamento de América Latina y director de las delegaciones del Fondo que viajan a Brasil, Charles Collyns, ofreció una visión muy optimista del país si éste sigue con su actual política económica.

«A Brasil se le ha llamado desde hace mucho el país del mañana, insinuando que nunca logrará su potencial total. Tengo esperanza de que eso ya no sea verdad», dijo Collyns. Y agregó: «Soy optimista acerca de que Brasil podrá crecer rápidamente, enfrentarse a sus problemas de pobreza y desigualdad y convertirse en un actor principal de la economía mundial en los próximos cinco a diez años». Brasil crecerá 3,7% en términos reales ( descontada la inflación) este año y 3,5% en 2006, frente a 5,2% de 2004, según el FMI.

David Owen, otro miembro de las delegaciones del Fondo a Brasil, predijo en la entrevista una caída continuada de la deuda como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB), lo que reducirá la prima por riesgo de los títulos del país.
«Una política fiscal robusta ha hecho sostenible la dinámica de la deuda», sentenció Owen.

Aun así, apuntó que una parte de los bonos continúa ligada a las tasas de interés a corto plazo, lo que los hace muy sensibles a los cambios de política monetaria.

A pesar de alabar sus resultados presupuestarios, Owen indicó que el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva los ha logrado «principalmente» como consecuencia del aumento de la recaudación. «Existe un consenso creciente en el país de que la carga tributaria es actualmente elevada, así que es absolutamente clave buscar formas de controlar los gastos», señaló Owen.

El funcionario constató que Brasilia ha restringido los desembolsos discrecionales, pero dijo que el presupuesto debería usarse mejor y dedicar más partidas para la infraestructura y el gasto social.

Collyns también recomendó una reforma laboral que estimule la contratación y reduzca la economía informal, que actualmente emplea a la mitad de la fuerza laboral del país.
Esta situación engendra males como una disminución de la base tributaria y la falta de incentivos para que los empleadores den capacitación e instrucción a los empleados.

A pesar de estos problemas, el organismo cree que Brasil ha roto el ciclo de crecimiento alto y recesión profunda que ha caracterizado su historia económica, puesto que ha logrado mejoras en su estructura productiva.


Owen destacó como características nuevas el alto nivel de sus exportaciones y «el efecto acumulado de las reformas estructurales», que ha estimulado una recuperación «robusta» de la inversión. Collyns también rescató la política monetaria del país y dijo que la disposición del Banco Central a subir las tasas de interés para contener la inflación «ha ayudado a establecer su credibilidad». Por todo ello, concluyó que si el gobierno continúa con su plan de reformas, «las perspectivas para Brasil son extremadamente buenas».

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