El impuesto a las ganancias es reconocido por su capacidad para generar recursos fiscales e incorporar cierta igualdad en la sociedad.
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Recientemente se anunció un incremento del 20% del monto mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. En rigor, se trata de una actualización de los parámetros de cálculo del impuesto en consideración a la alta inflación prevaleciente.
Un estudio realizado por IDESA demuestra que la recaudación del impuesto a las ganancias en Argentina es proporcionalmente muy baja. Apenas $1 de cada $6 de recaudación tributaria proviene de este impuesto, cuando en los países desarrollados supera, en promedio, un tercio de la recaudación total. Países como Australia, Nueva Zelanda ó Dinamarca (economías basadas en recursos naturales) obtienen el 60% de los recursos fiscales del impuesto a las ganancias. Una referencia más cercana es Chile, donde la participación del impuesto a las ganancias en la recaudación total más que duplica a la de Argentina.
El informe indica que la generación de recursos fiscales reposa en tributos que desalientan la producción, el empleo formal y las exportaciones. Además, elevan artificialmente el costo de vida de las familias más humildes. Esto impuestos son, entre otros, las contribuciones patronales, el impuesto al cheque, al gasoil, a la energía, a los activos productivos, a los ingresos brutos, las retenciones a las exportaciones, la emisión monetaria sin respaldo, etc..
Además, aclara que para las empresas, el impuesto a las ganancias es muy gravoso porque previamente se pagaron muchos impuestos que en los países bien organizados no se aplican. Análoga situación se plantea para los trabajadores asalariados.