Bucólico, Los Antiguos constituye un diminuto pueblito de Santa Cruz con atractivos turísticos (pesca y las cuevas rupestres, adoradas por los arqueólogos). Lo califican como el paraíso de la tranquilidad, atributo que perderá mañana: llega Néstor Kirchner -que promete 200 millones de pesos en obras- y, a su lado, como un compañero de escuela, el barullero sindicalista Hugo Moyano, jefe de los camioneros que también promete inversiones (además, quizás, de algún destrozo ecológico). Al menos, inaugurará una piedra de lo que será un hotel, de él o de su gremio, seguramente 5 estrellas como el que estrenó hace poco en Mar del Plata. Sorprende la disponibilidad de Moyano para habilitar hotelería y sanatorios -por no hablar de nuevos departamentos en su edificio de Barracas-, casi una tradición sindical (algo objetada por las mordidas en esas operaciones, lo que se supone no es este caso) que no pueden seguir otros dirigentes de la CGT. Una prosperidad que, tal vez, se apoye en quien lo lleva en uno de los aviones presidenciales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario