Ayer continuaron los controles antievasión dispuestos por el gobierno de la provincia de Buenos Aires en la terminal de Buquebús.
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De antemano se sabe que es un intento con amplias probabilidades de fracaso. En Uruguay el secreto bancario no fue violado en ningún momento de su historia, ni siquiera en la crisis de 2002 cuanto había fuga de divisas. Incluso el hecho de haber mantenido los controles en esos días hizo que la banca uruguaya ganara prestigio. Tal es así, que hasta el presidente electo, Tabaré Vázquez, se comprometió en la campaña política a sostener el secreto bancario.
No es la primera vez que desde la Argentina se reclame a Uruguay información financiera de contribuyentes que tienen su dinero allí. El anterior reclamo lo hizo en junio de 1995
El objetivo de estos operativos es identificar a los más de 7.000 morosos del grupo de 35.000 contribuyentes de altos ingresos con deudas fiscales, que habrían denunciado domicilios falsos. Ayer el gobernador Felipe Solá declaró que «nosotros no impedimos salir a nadie, simplemente le marcamos su deuda y le decimos cuánto nos debe».
En los dos puentes internacionales que comunican la provincia de Entre Ríos con Uruguay, los inspectores de Rentas fiscalizaron hasta el mediodía de ayer un total de 200 automóviles, según explicó el responsable de la coordinación de los operativos, Juan Eder. Agregó que en el control sobre dos buques que partían desde la terminal portuaria de Buquebús, identificaron 38 autos con deuda, a cuyos titulares se les pidió que firmen la intimación al pago entregada por los inspectores.
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