23 de febrero 2006 - 00:00

Pedirán estatales que les aumenten el sueldo 25%

La conflictividad gremial es una seria amenaza para el control de la inflación. Con cientos de paritarias en marcha, se sabe que si los gremios demandan aumentos por encima del costo de vida y de la productividad de las empresas, se puede desatar la ya conocida espiral salarios-precios que tanto afectó al país en los 80. Y el problema principal pasa por el sector público. Los estatales se preparan para conseguir a mediados de marzo un fuerte incremento de 25%. Y una suba presionará, además, sobre las demandas de empleados provinciales.

Los dos gremios que representan a los trabajadores estatales de la Nación se preparan para pedir un aumento de 25% en las próximas paritarias, las que se llevarían adelante a mediados de marzo. «La ministra (Felisa) Miceli nos había prometido la apertura de las negociaciones y esperamos que cumpla», aseguró a este diario el titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Pablo Micheli.

El pedido de aumento que tienen en carpeta está en relación directa con la pérdida de poder adquisitivo que tuvieron los trabajadores estatales desde la salida de la convertibilidad. El incremento de la inflación durante el período superó de manera amplia la suba de 25% en promedio que tuvieron los trabajadores estatales. En 2005, el incremento salarial llegó a 12,9%, menos de la mitad que lo conseguido por los trabajadores del sector privado formal, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC.

Desde el Palacio de Hacienda niegan cualquier aumento porque «el Presupuesto 2006 no lo prevé». Sin embargo, el año pasado tampoco estaba previsto y luego se terminó otorgando un incremento. Tanto en ATE como en la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN) se muestran confiados en que se repetirá la historia.

  • Trimestre crítico
  • Sin embargo, es improbable que se acepte un ajuste de este nivel, ya que generaría un fuerte esfuerzo desde el punto de vista del gasto que podría traducirse en mayor inflación. Cualquier decisión que se adopte sobre salarios públicos será después de marzo, una vez superado el primer trimestre que se considera crítico para conseguir que los precios se mantengan bajo control.

    En total, la Nación tiene 110.000 trabajadores más otros 140.000 de fuerzas de seguridad. Pero la consecuencia más importante de un posible ajuste es el «efecto cascada» que generaría entre los trabajadores estatales de las distintas provincias. La experiencia de los últimos años demuestra que lo que se negocia en el ámbito nacional desata las negociaciones en el resto del país.

    En la provincia de Buenos Aires, el aumento de salarios para estatales podría darse incluso antes que la negociación nacional, lo que cambiaría dicho orden. El gobernador Felipe Solá reconoció ayer que está dispuesto a darles aumento a los trabajadores estatales, que suman un total de 600.000. «En general, la negociación salarial con los docentes (que se está desarrollando ahora) se termina trasladando al resto de los empleados», reconoció ayer.

    El problema es que al tratarse de un gran número de empleados, cualquier modificación tiene un impacto significativo en el Presupuesto provincial. Según comprometió Solá a los gremios de la provincia, su administración está dispuesta a incrementar en hasta $ 1.000 millones el gasto previsto para 2006 con el objetivo de satisfacer el aumento.

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