Peligra ya la producción en casi todos los sectores
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por la actividad nula del sector.
Una alta fuente de la Unión Industrial Argentina dijo a este diario que buena parte de las empresas -sin identificar sectores- tiene insumos para funcionar hasta hoy, pero no más allá. «Muchas tienen los galpones llenos de yerba, lápices, televisores, remedios... y no pueden llevarlos a los puntos de venta. Es un drama, y tienen que empezar a suspender gente...».
El caso de Córdoba es un ejemplo: se dice allí que ya hay unos 15.000 suspendidos, y el número irá en aumento esta semana. Es el caso de la planta de Bagley/Danone, que debió discontinuar una de sus líneas de producción, la que fabrica las galletitas «de agua» más populares del país.
Es que una de las materias primas centrales de las «crackers» es la grasa bovina (más agua y harina), y dado que no se faena una vaca desde hace casi tres semanas (más los problemas que arrastraba el sector por la suspensión de las exportaciones) ese producto desapareció. Las alimentarias no «stockean» grasa, por lo que esas galletitas acompañarán a la carne y la leche en la lista de desaparecidos de las góndolas.
El problema, sin embargo, no se circunscribe a los alimentos. Ejemplos: la grasa -que afecta a las galletitas- también es la materia prima del jabón de tocador; las siderúrgicas no reciben cal y no pueden elaborar acero; las fábricas de electrodomésticos no tienen cajas de cartón para envasar sus televisores y MP3 para enviarlos a los puntos de venta; las terminales automotrices no pueden ensamblar vehículos por falta de autopartes. Por eso, las fábricas radicadas en Córdoba están echando mano al carísimo flete aéreo para eludir los cortes de ruta, a lo que se suma un conflicto gremial de los aduaneros brasileños.
Sobre llovido, mojado...
De todo esto -más la insólita incursión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por los centros de compras de Jumbo y de Coto del viernes por la mañana y la posterior promesa de la cámara que los reúne de abastecer y conservar precios, y del accionar de Luis D'Elía como fuerza de choque del gobierno- hablan por estas horas en privado los más altos dirigentes de la UIA, que el jueves publicó una solicitada llamando al diálogo.
Mientras estaban escribiendo el texto del documento, los llamaron de Casa Rosada para avisarles que la Presidente los esperaba al día siguiente en su despacho, luego de dar su discurso en Parque Norte. Un rato después, «alguien» le avisó al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que la central fabril preparaba una declaración pública, y nuevamente llamaron al edificio Carlos Pellegrini para «sugerir» que ese documento debía contener alguna condena explícita a los piquetes del campo. Lo discutieron brevemente, hasta que uno de los dirigentes casi gritó: «Ché, pero ¿qué somos, al final, la CAME?», en alusión a la entidad que preside Osvaldo Cornide y que sigue a pie juntillas las instrucciones que le llegan desde el despacho de Fernández. Después de consensuar el documento, llamaron a las cuatro entidades rurales (SRA, Coninagro, CRA y FAA) para adelantarles el texto; desde allí también les pidieron «ayuda», sin éxito.
A partir de hoy, sin embargo, además de la «trenza» los empresarios industriales deberán abocarse de lleno a la difícil tarea de conseguir insumos para alimentar sus máquinas.




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